La historia de España en la vela oceánica offshore es relativamente reciente comparada con la hegemonía francesa, pero está marcada por una progresión constante: de la participación aislada de aventureros individuales a la creación de una regata propia de talla mundial y al primer Vendée Globe completado por un español. Es la historia de un país que lleva el mar en su historia pero que llegó tarde al deporte moderno de la vela oceánica.
Los orígenes: los pioneros españoles de la vela oceánica
España tiene una larga tradición naval y marinera —los descubrimientos geográficos del siglo XV y XVI, los galeones del Atlántico— pero la vela oceánica como deporte de competición moderna tardó en arraigar. Los primeros regatistas españoles en aguas oceánicas internacionales llegaron en los años 80 y 90, cuando la cultura offshore francesa ya estaba consolidada.
Miguel Fernández Fuertes fue uno de los pioneros: navegador cántabro que participó en la primera edición de la Mini Transat (regata transatlántica en solitario en barcos de 6,5 metros) y que introdujo la filosofía de la vela oceánica en solitario en España.
La entrada de España en el circuito internacional de alto nivel se produjo gradualmente a través de regatistas como Tomás Iribarren, que participó en pruebas de la Copa del Rey y regatas oceánicas de flota mixta como el Fastnet, la Rolex Sidney Hobart y la OSTAR.
Guillermo Altadill: el padre de la vela oceánica española
Guillermo Altadill Esteban (Palma de Mallorca, 1968) es el nombre más importante de la historia de la vela oceánica española. Navega desde niño en las Baleares y a los veinte años ya competía en regatas de larga distancia mediterráneas.
Carrera internacional
Altadill participó en varias ediciones del Vendée Globe, llegando a completar la regata en varias ocasiones. Su conocimiento técnico y su experiencia acumulada en los grandes océanos le convirtieron en referencia absoluta de la vela oceánica española.
La Barcelona World Race
La gran aportación de Altadill a la vela mundial fue la creación, junto al armador holandés Joe Seeten, de la Barcelona World Race: una vuelta al mundo en doble tripulación (dos regatistas a bordo), sin escalas y sin asistencia exterior, con salida y llegada en el puerto de Barcelona.
La primera edición se celebró en 2007-08. Altadill y Seeten la diseñaron para replicar el espíritu del Vendée Globe pero con dos tripulantes (lo que permite turnarse para dormir) y con el sello español. El éxito fue inmediato: la regata atrajo a las mejores tripulaciones internacionales de la clase IMOCA y puso a Barcelona en el mapa de la vela oceánica de primer nivel.
Se han celebrado cuatro ediciones (2007-08, 2010-11, 2014-15, 2018-19). Altadill y Seeten ganaron la primera edición en 92 días.
Alex Pella: el navegante de todo terreno
Alex Pella es el otro gran nombre de la vela oceánica española del siglo XXI. Nacido en Barcelona, ha acumulado miles de millas en regatas oceánicas internacionales. Pella ha participado en la Transat Jacques Vabre, la Route du Rhum, la Barcelona World Race (junto a Altadill en varias ediciones) y en el Vendée Globe.
Su versatilidad es notable: competidor eficaz tanto en doble como en solitario, conocedor profundo del Atlántico Sur y experto en optimización de rutas. Pella representa la segunda generación de la vela offshore española, la que aprendió del modelo Altadill y lo consolidó.
Didac Costa: el primer español en completar el Vendée Globe en solitario
Didac Costa (Barcelona, 1983) es el relevo generacional que la vela oceánica española esperaba. Criado en el ambiente náutico de Barcelona, comenzó a navegar desde joven y progresó por el circuito offshore europeo hasta llegar a las regatas IMOCA.
Costa participó por primera vez en el Vendée Globe en la edición 2016-17, donde tuvo que abandonar. Volvió en la edición 2020-21 con mejor preparación pero un incidente técnico interrumpió su campaña.
La edición 2024-25: historia
En la edición 2024-25 del Vendée Globe, con un barco de última generación y una preparación meticulosa de varios años, Didac Costa cruzó la línea de llegada en Les Sables-d’Olonne completando por primera vez en la historia la regata para un marino español en solitario y sin escalas. El logro fue saludado como un hito de la vela española, comparable en simbología al de los grandes navegantes españoles de siglos anteriores.
Costa navegó solo durante más de 70 días, bordeó el cabo de Hornos en pleno invierno austral, sobrevivió a varios sistemas de baja presión en el Atlántico Sur y llegó a Francia con el barco dañado pero intacto. Su llegada fue celebrada por la comunidad velerista internacional y recibió el reconocimiento de las instituciones del deporte náutico español.
El futuro: ¿puede España ganar el Vendée Globe?
La distancia entre completar el Vendée Globe y ganarlo es enorme: los barcos del podio suelen terminar entre 10 y 20 días antes que el pelotón medio. Para ganar el Vendée Globe se necesita un barco de última generación (4-6 millones de euros de construcción), un presupuesto de campaña de varios millones anuales durante cuatro años, y el nivel técnico y táctico de los mejores regatistas del mundo, que son mayoritariamente franceses.
Pero la progresión española es real. La Barcelona World Race ha creado infraestructura local. La cultura de la vela oceánica crece en España. Y hay jóvenes navegantes que están siguiendo el camino de Altadill, Pella y Costa. La pregunta no es si España llegará al podio del Vendée Globe, sino cuándo.