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Vela Oceánica

La modalidad más extrema de la vela: races oceánicas en solitario o en equipo que cruzan océanos enteros, desde el Vendée Globe hasta la Vuelta al Mundo Jules Verne.

La revolución de los foils en la vela oceánica offshore

Cómo los foils transformaron los IMOCA 60 desde 2015: el concepto VPLP/CDK, el aumento de velocidades, los riesgos asociados y el debate sobre la seguridad en los barcos de foiling.

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En la historia de la vela oceánica hay un antes y un después: el año 2015, cuando los primeros IMOCA 60 con foils hicieron su aparición. Fue el cambio tecnológico más radical en la historia de la clase desde la introducción de la quilla basculante, y transformó el deporte de forma irreversible: los barcos son más rápidos, más espectaculares y, inevitablemente, más peligrosos.

Los foils: el principio básico

Un foil es un ala sumergida que, cuando el barco alcanza cierta velocidad, genera sustentación hidrodinámica —igual que un ala de avión genera sustentación aerodinámica— levantando verticalmente el casco del agua. Al reducir la superficie de contacto con el agua a casi cero (solo el foil y la quilla están sumergidos), la resistencia disminuye drásticamente y la velocidad aumenta de forma exponencial.

En los catamaranes de regata de élite (America’s Cup, Extreme Sailing Series), los foils ya existían desde los años 2000. La pregunta era si podían aplicarse a un monohull oceánico de 60 pies diseñado para navegar solo durante 80 días en los océanos más duros del planeta.

El primer IMOCA con foils: Hugo Boss 2015

El primer IMOCA 60 con foils fue el Hugo Boss de Alex Thomson, lanzado en 2015. El diseño fue obra de la firma de arquitectura naval Juan K (Juan Kouyoumdjian), y supuso una revolución conceptual: los foils eran retráctiles, integrados en los costados del casco, y podían desplegarse en condiciones de viento favorable para elevar el casco.

Thomson consiguió con el Hugo Boss velocidades que ningún IMOCA había registrado hasta entonces: picos de 35 nudos en el Atlántico Norte. El barco se convirtió en el más fotografiado de la historia del Vendée Globe: la imagen icónica de Thomson de pie sobre la quilla vertical del Hugo Boss (con el barco completamente escorado) dio la vuelta al mundo.

La generación 2016: VPLP/CDK y la masificación del foil

Para el Vendée Globe 2016-17, varios equipos presentaron IMOCA con foils de diferentes diseños. Los más avanzados eran los de VPLP (el estudio de arquitectura naval más influyente de la vela offshore), que desarrolló un concepto de foil en forma de L para los barcos de Armel Le Cléac’h (Banque Populaire VIII) y Thomas Ruyant.

Le Cléac’h ganó el Vendée Globe 2016-17 en 74 días, nuevamente batiendo el récord. La diferencia de velocidad entre los barcos con foils y los sin ellos era ya claramente visible en la clasificación: los cinco primeros llevaban foils; la mayoría del resto, no.

El impacto en la carrera fue también táctica y visualmente diferente: los barcos con foils no seguían las rutas tradicionales que optimizaban el ángulo de viento; buscaban condiciones de viento más intenso para mantener el foil activo, aunque eso significara a veces ir más al sur (más frío, más peligroso, más hielo).

La Generación 2020: foils más grandes, más veloces, más arriesgados

Para el Vendée Globe 2020-21, la carrera armamentista de los foils se intensificó. Los nuevos barcos, en particular el LinkedOut de Thomas Ruyant y el Charal de Jérémie Beyou, llevaban foils de mayor tamaño con formas tipo C (curvas para optimizar la sustentación en diferentes ángulos de viento).

Las velocidades alcanzadas eran asombrosas: medias de más de 25 nudos durante días enteros. Pero los accidentes también se multiplicaron: Kevin Escoffier naufragó cuando su barco (PRB) partió literalmente por la mitad en el Atlántico Sur a alta velocidad. Fue rescatado por Jean Le Cam después de varias horas en la balsa salvavidas, pero el incidente reabrió el debate sobre los límites de la seguridad en la era del foiling.

La Generación 2024: el salto definitivo

Para el Vendée Globe 2024-25, la totalidad de los barcos punteros llevaba foils de última generación. Los diseños más avanzados (los barcos de Dalin, Le Cléac’h y otros punteros) podían mantener el foil activo en un rango de viento mucho más amplio que las generaciones anteriores, reduciendo el tiempo sin foiling y maximizando la velocidad media.

Charlie Dalin ganó la edición en poco más de 64 días, casi 10 días menos que el récord anterior. La velocidad media de los primeros clasificados superó los 23 nudos durante el recorrido completo: una cifra que habría parecido ciencia ficción en 2012.

El debate sobre la seguridad

La revolución de los foils no ha estado exenta de polémica. Las principales preocupaciones:

Mayor velocidad = mayor energía en los impactos

A 30 nudos, el impacto de un barco de 8 toneladas contra un objeto semisumergido (un contenedor, un tronco, un barco de pesca) tiene la fuerza de una colisión de coche a gran velocidad. Los cascos de carbono, optimizados para el peso mínimo, son más frágiles que las generaciones anteriores ante este tipo de impactos.

Mayor riesgo de vuelco

Los foils crean una dinámica de bandazos más pronunciada cuando el viento cambia bruscamente. En condiciones de tormenta extrema, un IMOCA de foiling puede dar la vuelta con mayor facilidad que un barco convencional. La recuperación de un IMOCA volcado en el Atlántico Sur sigue siendo un escenario de supervivencia, no de continuación de la regata.

La soledad y la velocidad

En solitario, el regatista debe gestionar un barco que puede ir a 30 nudos sin dormir, durante meses. Los reflejos se deterioran con la privación de sueño, y un error de gestión del foil o de la vela a alta velocidad puede tener consecuencias devastadoras.

La clase IMOCA ha respondido con regulaciones más estrictas sobre el volumen y la forma de los foils, con requisitos de flotabilidad mejorados y con formación obligatoria en gestión de emergencias para todos los participantes. Pero el debate sobre hasta dónde puede llegar la velocidad en una regata que es, en esencia, una prueba de supervivencia solitaria, sigue abierto.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se introdujeron los foils en los IMOCA 60?
Los primeros foils en un IMOCA 60 aparecieron en 2015, en los barcos diseñados por VPLP y construidos por CDK Technologies para la campaña de la Vendée Globe 2016-17. El concepto era radicalmente nuevo para los monohullos oceánicos: alas submarinas retráctiles que generaban sustentación vertical, levantando el casco del agua a velocidades superiores a 12-15 nudos.
¿Cuánto más rápidos son los IMOCA con foils respecto a los sin foils?
La diferencia es enorme. Un IMOCA 60 sin foils de generación 2012 tenía una velocidad media en regata oceánica de unos 15-17 nudos en condiciones favorables. Un IMOCA 60 con foils de generación 2024 supera los 23-25 nudos de media en las mismas condiciones, y puede registrar picos de 35-40 nudos. El récord del Vendée Globe bajó de 78 días (2012-13) a 64 días (2024-25), una reducción del 18%.
¿Son más peligrosos los foils en la vela oceánica?
El debate es real y serio. Los foils aumentan las velocidades de forma drástica, lo que significa más energía cinética en caso de accidente. El riesgo de vuelco (capsize) es mayor, y la recuperación de un IMOCA volcado en el Atlántico Sur es mucho más difícil que con barcos más lentos. Varios pilotos han naufragado en la era de los foils, aunque sin pérdidas de vidas hasta la fecha.

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