La idea de dar la vuelta al mundo lo más rápido posible ha fascinado a navegantes y aventureros desde que Magallanes completó la primera circunnavegación en 1522. El Trofeo Jules Verne es la materialización deportiva de esa obsesión: el récord de velocidad absoluto para circunnavegar el globo en velero, sin restricciones de clase, con tripulación, sin escalas y sin asistencia.
El concepto: ¿puede una vela superar a Phileas Fogg?
En 1872, Jules Verne publicó La vuelta al mundo en ochenta días, en la que el flemático Phileas Fogg apostaba que podía circunnavegar el planeta en ese tiempo. Un siglo después, los avances en diseño de veleros hacían pensar que un barco de vela moderno podría aproximarse —o incluso superar— esa marca ficticia.
En 1985, el regatista francés Bruno Peyron comenzó a gestar la idea de crear un trofeo oficial para el récord de circunnavegación a vela. En 1990, junto con Titouan Lamazou (ganador del primer Vendée Globe), Peter Blake y Robin Knox-Johnston, se formalizó el Trofeo Jules Verne: un récord abierto a cualquier embarcación, cualquier tripulación, sin reglas de clase, solo con la exigencia de salir y llegar desde el mismo punto (línea imaginaria entre el Faro de Créac’h en la isla de Ouessant, Francia, y el Faro de Lizard Point en Inglaterra) y bordear los tres grandes cabos.
Los primeros intentos: rompiendo la barrera de los 80 días
El primer intento serio fue el de Peter Blake y Robin Knox-Johnston a bordo del catamarán ENZA New Zealand en 1993: completaron la vuelta en 74 días, 22 horas y 17 minutos. Era la primera vez que se establecía un tiempo oficial de referencia.
Bruno Peyron batió ese tiempo en 1994 con el Commodore Explorer: 79 días. Peter Blake respondió en 1994-95 con el ENZA New Zealand mejorado: 74 días.
La barrera de los 70 días: Peyron y la nueva generación
Bruno Peyron volvió a batir el récord en 2002: 64 días con el Orange. Era un maxi-catamarán de 33 metros, construido específicamente para el intento. La velocidad media superaba los 17 nudos de media durante todo el recorrido.
Olivier de Kersauson respondió con el trimarán Géronimo: 63 días en 2004.
La irrupción de Francis Joyon: un hombre, un trimarán
Francis Joyon es el nombre más asociado al Trofeo Jules Verne en el siglo XXI. En 2008, Joyon completó el Jules Verne en solitario —el único tripulante— a bordo del IDEC: 57 días, 13 horas y 34 minutos. Aunque el Jules Verne no distingue entre solitario y tripulado, el resultado de Joyon en solitario fue tan extraordinario que estableció una nueva referencia psicológica.
La barrera de los 50 días: Loick Peyron y la Banque Populaire V
En 2011-12, el trimarán Banque Populaire V (Loïck Peyron al mando, con tripulación de 14) completó la vuelta al mundo en 45 días, 13 horas, 42 minutos y 53 segundos. La velocidad media fue de 24,7 nudos. Era la primera vez que un barco de vela completaba la circunnavegación a una velocidad media superior a los 20 nudos.
El récord actual: Francis Joyon y el IDEC Sport (2017)
El récord vigente lo estableció Francis Joyon junto a una tripulación de seis marineros a bordo del maxi-trimarán IDEC Sport. Partieron de Brest el 16 de diciembre de 2016 y cruzaron la línea de llegada el 26 de enero de 2017.
Tiempo: 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos.
El recorrido: salida de Ouessant (Francia) bajando el Atlántico a gran velocidad (el Atlántico Sur lo cruzaron en condiciones excepcionales), cabo de Buena Esperanza, el Índico Sur, cabo Leeuwin (Australia), el Pacífico Sur con vientos de popa constantes, cabo de Hornos, el Atlántico Norte y regreso a Ouessant.
Velocidad media durante el recorrido: 26 nudos (unos 48 km/h). El barco superó los 40 nudos en múltiples ocasiones y registró momentos de más de 45 nudos de velocidad punta.
Lo que hace aún más impresionante este récord es que Joyon y su tripulación llegaron sin haber dormido más de unos pocos minutos seguidos durante 40 días, turnándose en guardias de dos horas.
El IDEC Sport: el barco del récord
El IDEC Sport es un maxi-trimarán de 31 metros de eslora (100 pies), construido en fibra de carbono. Sus tres cascos deslizan sobre el agua levantando los cascos laterales gracias a los foils integrados en los brazos de unión (amas). En condiciones favorables, puede navegar a más del doble de la velocidad del viento.
El barco fue originalmente construido como Geronimo en 2001 y ha tenido varios nombres y tripulantes. En sus diversas configuraciones ha batido récords de travesía del Atlántico Norte y del Canal de la Mancha además de la vuelta al mundo.
El futuro del Jules Verne: ¿se puede ir más rápido?
El récord de Joyon está considerado muy difícil de batir con la tecnología actual. Varios equipos han intentado el Jules Verne en los últimos años sin éxito: las condiciones meteorológicas deben ser excepcionales en todos los océanos simultáneamente, y las ventanas favorables son cada vez más impredecibles con el cambio climático.
La próxima frontera podría ser bajar de los 40 días —lo que implicaría una velocidad media cercana a los 27 nudos durante mes y medio— y eventualmente, los optimistas del deporte hablan de los 35 días con barcos de foiling total. Pero eso requeriría un salto tecnológico aún mayor que el de los foils de los años 2010.