Historia del sprint olímpico: 128 años de velocidad
Los Juegos Olímpicos modernos, inaugurados en Atenas en 1896, incluyeron desde el primer momento los 100 metros lisos como prueba central. Desde entonces, cada cuatro años (con las excepciones de las guerras mundiales), el mundo se detiene para ver quién es el ser humano más rápido. Esta es la historia de 128 años de sprint olímpico.
Los orígenes: Atenas 1896 a Los Ángeles 1932
En Atenas 1896, Thomas Burke (EE.UU.) ganó los 100m con 12.0 segundos usando una posición de salida en cuclillas que él mismo inventó para ese momento. Los rivales usaban la salida de pie, lo que demostraba que la técnica ya importaba desde el primer día.
En las décadas siguientes, el dominio de los velocistas americanos fue casi total. Los Juegos de París 1900, St. Louis 1904 y Londres 1908 vieron cómo atletas estadounidenses se llevaban el oro de forma sistemática.
Los Ángeles 1932 fue notable por la participación de la primera gran estrella mediática del sprint: Eddie Tolan, que ganó los 100m y los 200m en los primeros Juegos transmitidos parcialmente por radio.
La era de los mitos: Berlín 1936 y Jesse Owens
Berlín 1936 es el punto de inflexión histórico: Jesse Owens protagonizó los cuatro oros más simbólicos de la historia olímpica (100m, 200m, longitud, 4x100m) ante el régimen nazi. Los detalles están en el artículo de la figura de Jesse Owens, pero su impacto en la historia olímpica trasciende el atletismo.
La era de los records: 1960-1980
Los Juegos de Roma 1960 vieron la primera final de 100m donde múltiples corredores bajaron de 10.3 segundos. La mejora del cronometraje electrónico hizo posible medir con mayor precisión y los tiempos comenzaron a caer de forma sistemática.
Ciudad de México 1968 es el punto de ruptura moderno: Jim Hines logró el primer sub-10 oficial con cronometraje electrónico (9.95). La altitud de 2.240m contribuyó, pero la carrera abrió una nueva era.
Carl Lewis y la era americana: 1984-1996
Los Juegos de Los Ángeles 1984 catapultaron a Carl Lewis: cuatro oros en cuatro pruebas, el mejor atleta del siglo XX según el COI. Lewis continuó su dominio en Seúl 1988 (heredando el oro tras el positivo de Ben Johnson) y en Barcelona 1992 (plata en 100m, oro en longitud).
Atlanta 1996 fue el Juego americano por excelencia: Michael Johnson con sus zapatillas doradas, Donovan Bailey ganando los 100m en 9.84 (récord del mundo entonces), y Lewis ganando su cuarto oro olímpico en salto de longitud a los 35 años.
El cambio de milenio: Sídney y Atenas
Sídney 2000: Maurice Greene ganó los 100m con 9.87. Marion Jones ganó cinco medallas pero todas fueron retiradas posteriormente por dopaje.
Atenas 2004: Justin Gatlin (EE.UU.) ganó los 100m con 9.85. El año siguiente sería sancionado por dopaje.
La era Bolt: Pekín 2008, Londres 2012, Río 2016
Tres Juegos Olímpicos, ocho carreras, nueve cronómetros detenidos para siempre en la historia. Los detalles de la era Bolt están en el artículo correspondiente, pero en términos históricos, el dominio de Bolt en tres Juegos consecutivos no tiene precedente ni en el atletismo ni prácticamente en ningún deporte individual.
Tokio 2021: el fin de la era jamaicana
Tokio 2021 (celebrado en 2021 por el COVID) fue una sorpresa total: Marcell Jacobs (Italia), prácticamente desconocido a nivel internacional, ganó el oro en 100m con 9.80 segundos. Fue el primer europeo en ganar los 100m olímpicos desde Linford Christie en Barcelona 1992. Su victoria llegó 32 años después.
En el lado femenino, Elaine Thompson-Herah (Jamaica) ganó el doblete 100m-200m con tiempos excepcionales (10.61 en 100m, segunda mejor marca de la historia femenina).
París 2024: la nueva era americana
Los Juegos de París 2024 marcaron el regreso del dominio americano en el sprint masculino. Noah Lyles (EE.UU.), el velocista más mediático de la era post-Bolt, ganó los 100m con 9.79 segundos en una de las finales más ajustadas de la historia: siete atletas llegaron dentro de un margen de tres décimas.
Lyles, conocido por su personalidad expresiva y sus declaraciones polémicas (llegó a decir que los campeones de la NBA no eran “campeones del mundo” porque no competían globalmente), representa la nueva cara del sprint americano: joven, mediático y hambriento de títulos.
En el sprint femenino, Julien Alfred (Santa Lucía) ganó el 100m, primera medallista de oro olímpica de su pequeña isla del Caribe.