Filip Filipović es el mejor jugador de waterpolo de la historia contemporánea y probablemente de todos los tiempos. Nacido el 9 de noviembre de 1987 en Belgrado, lleva más de quince años siendo el referente absoluto del waterpolo mundial: cuatro veces campeón del mundo con Serbia, múltiple ganador de la Euroliga con el Pro Recco y el jugador más premiado individualmente en la historia del deporte. Su apodo, Foka —La Foca—, describe perfectamente un atleta que parece haber nacido para el agua.
Los inicios en Belgrado y la tradición yugoslava
Filipović creció en Belgrado, ciudad con una de las tradiciones de waterpolo más ricas del mundo. Yugoslavia, y después Serbia, ha producido una cadena ininterrumpida de campeones en este deporte desde los años setenta, y Filipović es el eslabón más brillante de esa cadena. Desde joven destacó en el Partizan, uno de los clubes históricos del waterpolo serbio, donde desarrolló las bases técnicas y tácticas que lo convertirían en el mejor del mundo.
Su progresión fue vertiginosa. A los veinte años ya era titular en la selección serbia y se perfilaba como el sucesor natural de los grandes waterpolistas que habían llevado a Yugoslavia y Serbia a la cima del deporte. Lo que nadie podía anticipar era la magnitud de lo que vendría después.
El dominio mundial con Serbia
Con la selección serbia, Filipović ha conseguido cuatro campeonatos del mundo, en 2009, 2015, 2017 y 2019, convirtiéndose en el jugador más laureado de la historia de los Campeonatos del Mundo de waterpolo masculino. También ha ganado múltiples campeonatos de Europa y participado en varios Juegos Olímpicos, donde Serbia siempre ha competido en las fases finales.
Su papel en el equipo va más allá de los números. Filipović es el líder y el alma de la selección serbia, el jugador al que sus compañeros miran cuando el partido está igualado y la presión es máxima. En esos momentos, La Foca aparece: un lanzamiento que parece imposible, un pase que nadie veía, una jugada individual que cambia el partido.
El Pro Recco y la Euroliga
En la Liga italiana y en la Euroliga, Filipović encontró en el Pro Recco de Génova el escenario perfecto para su juego. El club italiano, el más laureado de la historia del waterpolo europeo, le dio un entorno de máximo nivel que le permitió seguir creciendo como jugador y como líder. Con el Pro Recco ganó múltiples Euroligas, consolidando su dominio tanto a nivel de selecciones como de clubes.
La combinación de éxito con Serbia y con el Pro Recco es lo que hace única su carrera: no es un gran jugador que gana con uno u otro equipo, sino el mejor en todos los escenarios posibles, en todas las competiciones y en todos los contextos.
Técnica y liderazgo: lo que hace única a La Foca
El juego de Filipović se basa en tres pilares: una visión de juego extraordinaria que le permite anticipar el movimiento de rivales y compañeros, una técnica de lanzamiento que convierte posiciones difíciles en ocasiones de gol, y un liderazgo que eleva el nivel de todos los que comparten el agua con él.
Su manejo del balón en situaciones de presión, la capacidad de crear espacio donde no existe y la frialdad en los momentos más críticos son características que los entrenadores de waterpolo de todo el mundo estudian y enseñan como modelo. Foka no es solo el mejor jugador; es también el más completo y el que mejor entiende el juego como sistema colectivo.