El Wushu es, en cifras absolutas de practicantes, posiblemente la disciplina marcial más extendida del mundo. Pero entender qué significan esas cifras requiere un análisis matizado de qué se cuenta y cómo, porque el universo del Wushu incluye realidades muy distintas: desde el atleta de competición de elite hasta el jubilado que practica Tai Chi cada mañana en un parque.
Los números: qué se incluye
Las estimaciones más citadas sobre el número de practicantes de Wushu en el mundo varían entre 100 y 300 millones de personas, dependiendo de qué se incluya en la definición:
Si solo se cuenta el Wushu deportivo competitivo (el que regula la IWUF con sus categorías de Taolu y Sanda), el número es muy inferior: posiblemente en el rango de los millones, con la gran mayoría en China y el resto en Asia.
Si se incluye el Tai Chi en todas sus versiones (recreativo, terapéutico y competitivo), la cifra supera los 100 millones solo en China, donde la práctica del Tai Chi en parques, plazas y centros comunitarios es una constante de la vida diaria.
Si se incluyen todos los estilos de Wushu tradicional (los cientos de escuelas y estilos que no forman parte del programa competitivo de la IWUF pero que son reconocidos como Wushu), el número global es mayor aún.
La práctica del Tai Chi como fenómeno masivo
La parte más visible y numerosa del universo del Wushu a nivel global no es la competición de alto nivel sino la práctica recreativa y terapéutica del Tai Chi. En China, la imagen de grupos de personas practicando Tai Chi al amanecer en los parques es tan característica como puede serlo en España la de los aficionados al fútbol. No hay ciudad china de tamaño medio o grande donde no existan grupos de Tai Chi en sus espacios públicos.
Esta práctica masiva tiene una base funcional: décadas de investigación científica han confirmado los beneficios del Tai Chi para la salud, especialmente en personas mayores (mejora del equilibrio, reducción del riesgo de caídas, efectos positivos en la presión arterial y el estrés). La sanidad pública china y de muchos países ha incorporado el Tai Chi en sus recomendaciones de actividad física.
La expansión global y las diásporas
El Wushu llegó al mundo fuera de China principalmente a través de dos vías: las diásporas chinas que conservaron sus tradiciones marciales en los países de destino, y el cine de artes marciales que despertó el interés del público no chino.
Las comunidades chinas de San Francisco, Los Ángeles, Londres, Sydney, Tokio y Singapur mantienen escuelas de artes marciales chinas activas desde hace generaciones. Muchas de estas escuelas enseñan estilos tradicionales vinculados a las provincias de origen de la comunidad fundadora, pero también han adoptado el Wushu moderno en sus programas.
El Wushu competitivo en perspectiva
El Wushu competitivo de alto nivel —el que produce campeones mundiales y aspirantes olímpicos— es una pequeña fracción del universo total de practicantes, pero tiene una importancia simbólica y de referencia enorme. Los campeonatos mundiales de la IWUF son la punta del iceberg que da sentido y estructura al conjunto del movimiento mundial del Wushu.
Para la IWUF, la capacidad de demostrar que detrás de los campeonatos de elite hay decenas o cientos de millones de practicantes es un argumento de peso en la negociación con el COI sobre la candidatura olímpica. La escala del Wushu global no tiene paralelo en ningún otro deporte de artes marciales.