Hay pocas historias en el deporte tan poderosas y tan confusas al mismo tiempo como el origen de la maratón. Se enseña en los colegios, se repite en cada gran carrera popular, y resulta que la versión que todo el mundo conoce está bastante alejada de lo que probablemente ocurrió.
La leyenda que todos conocen
En el año 490 a.C., el ejército ateniense derrotó a los persas en la llanura de Maratón, a unos 40 kilómetros de Atenas. Para anunciar la victoria a la ciudad, un mensajero llamado Filípides corrió sin parar desde el campo de batalla hasta la capital. Al llegar, pronunció una sola palabra: “Nenikékamen” (hemos vencido). Y cayó muerto.
Esta es la historia que inspiró a los organizadores de los primeros Juegos Olímpicos modernos, en Atenas en 1896, para crear una carrera de larga distancia entre los dos lugares. Nació la maratón olímpica.
Lo que dicen las fuentes históricas reales
El problema es que las fuentes históricas no cuadran con el relato popular. El historiador Heródoto, la fuente más cercana a los hechos, menciona a un mensajero llamado Filípides pero lo describe haciendo un viaje completamente distinto: corrió de Atenas a Esparta (unos 240 km en dos días) para pedir ayuda antes de la batalla, no después. Nada de carrera de 40 km. Nada de muerte dramática al llegar.
La versión del mensajero que muere al anunciar la victoria aparece siglos más tarde, en escritores como Plutarco y Luciano, que vivieron 500 años después de los hechos. Es probable que sea una mezcla de tradiciones, una leyenda construida poco a poco sobre un hecho histórico real pero distorsionado.
Lo que sí es casi seguro es que Filípides corrió distancias enormes. Los hemerodromos —los mensajeros de largo recorrido de la Grecia antigua— eran atletas entrenados para cubrir cientos de kilómetros en días. La carrera Atenas-Esparta era real y se sigue celebrando hoy como el ultramaratón Spartathlon (246 km).
La distancia que cambió por un capricho real
Cuando los Juegos Olímpicos modernos se celebraron en Atenas en 1896, la maratón midió aproximadamente 40 kilómetros, la distancia aproximada de Maratón a Atenas. En los siguientes Juegos, la distancia varió entre 40 y 42 km dependiendo de la ciudad organizadora.
La distancia exacta actual, 42,195 metros, se fijó de manera bastante poco heroica. En los Juegos de Londres de 1908, los organizadores calcularon el recorrido desde el Castillo de Windsor (donde los hijos del rey Eduardo VII querían ver la salida) hasta el Estadio Olímpico de White City, con la llegada justo frente al palco real. Esa distancia específica resultó ser 42,195 metros. Y así, por capricho de la monarquía británica, quedó fijada para siempre la distancia de la maratón.
La distancia se estandarizó oficialmente en 1921. Desde entonces, cada maratón del mundo mide exactamente lo mismo que el trayecto del castillo al palco real de Londres.