La historia del atletismo está escrita con las hazañas de hombres y mujeres que empujaron los límites de lo que el cuerpo humano puede hacer. Hay momentos en la historia de este deporte que trascienden el cronómetro o el metro y se convierten en símbolos culturales de su tiempo. Estos son algunos de los más grandes.
La barrera de los cuatro minutos: Roger Bannister
Durante la primera mitad del siglo XX, la milla en cuatro minutos se consideraba una frontera fisiológica imposible de superar. Científicos y entrenadores debatían si el corazón humano podía soportar el esfuerzo sin colapsar. El 6 de mayo de 1954, en la pista de la Universidad de Oxford, el joven médico y corredor Roger Bannister cruzó la línea de meta con un tiempo de 3:59.4 y cambió la historia del atletismo para siempre.
Lo que ocurrió después fue aún más revelador: apenas 46 días más tarde, el australiano John Landy bajó también de los cuatro minutos. En el año siguiente, decenas de corredores rompieron la barrera. La hazaña de Bannister no solo fue un logro físico: demostró que muchos límites humanos son ante todo mentales. Hoy, los mejores corredores de milla se acercan a los 3:43.
Jesse Owens en Berlín 1936: deporte contra la ideología
Si hay un momento en el que el atletismo trascendió el deporte para convertirse en un acto político, ese fue el verano de 1936 en el estadio olímpico de Berlín. Adolf Hitler había concebido aquellos Juegos como una demostración de la supuesta superioridad de la raza aria. El atleta afroamericano Jesse Owens respondió con cuatro medallas de oro: en 100 metros, 200 metros, 4x100 metros y salto de longitud.
Su marca en longitud —8,06 metros— no sería superada en unos Juegos Olímpicos hasta 1960. Owens se convirtió en uno de los símbolos más poderosos contra el racismo y el fascismo, aunque paradójicamente al regresar a Estados Unidos tuvo que seguir enfrentando la segregación racial de su propio país.
Haile Gebrselassie y la revolución etíope del fondo
A finales del siglo XX, los corredores de África del Este transformaron completamente las pruebas de fondo y medio fondo. El etíope Haile Gebrselassie estableció 27 récords mundiales a lo largo de su carrera, incluyendo el de maratón (2:03:59 en Berlín 2008), y ganó dos oros olímpicos consecutivos en los 10.000 metros (Atlanta 1996 y Sídney 2000).
Le siguieron compatriotas como Kenenisa Bekele y los keniatas Eliud Kipchoge y David Rudisha, que confirmaron la hegemonía absoluta del África del Este en las pruebas de resistencia. Kipchoge se convirtió en el primero en completar una maratón en menos de dos horas en el proyecto Breaking2 de 2019 —aunque en condiciones controladas que no permiten la homologación como récord oficial— y en 2022 bajó de 2:01 en competición oficial.
Usain Bolt y la redefinición de la velocidad humana
En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, un joven jamaicano de 21 años llamado Usain Bolt cruzó la meta de los 100 metros en 9.69 segundos y, mientras lo hacía, extendió los brazos y comenzó a celebrar antes de llegar a la línea. Fue la señal de que algo extraordinario estaba sucediendo.
Un año después, en el Campeonato del Mundo de Berlín, Bolt estableció el récord mundial que aún hoy permanece invicto: 9.58 segundos en los 100 metros y 19.19 en los 200 metros. Su combinación de altura (1,95 m, inusual para un velocista), potencia muscular y una eficiencia biomecánica única lo convirtieron en el ser humano más rápido de la historia documentada. Con ocho oros olímpicos y once mundiales, Bolt se retiró en 2017 como el atleta más laureado de la historia de las pruebas de velocidad.
El Campeonato del Mundo: la gran competición del atletismo
Aunque los Juegos Olímpicos son el escaparate más visible del atletismo, el Campeonato del Mundo de Atletismo —organizado por World Athletics cada dos años— es la competición específica del deporte. La primera edición se celebró en Helsinki en 1983 y fue un rotundo éxito que convenció definitivamente a la IAAF de institucionalizar el evento. Desde entonces, el Mundial ha producido algunos de los momentos más memorables del atletismo, desde los duelos entre Carl Lewis y Ben Johnson en los años ochenta hasta las dominaciones absolutas de Bolt en la era reciente.