En todos los deportes hay récords que parecen imposibles de batir. En la NBA, el absoluto, el que todo jugador conoce y ninguno se atreve a creer que pueda caer, es una cifra redonda y brutal: 100 puntos en un solo partido.
La noche en Hershey
El 2 de marzo de 1962 no fue en el Madison Square Garden ni en un gran pabellón lleno de periodistas. Fue en Hershey, Pennsylvania, una pequeña ciudad conocida principalmente por su fábrica de chocolate. Los Philadelphia Warriors jugaban allí un partido de temporada regular contra los New York Knicks, sin especial relevancia en la clasificación.
Wilt Chamberlain llegó al partido con ganas de marcar. Y marcó. Al descanso ya llevaba 41 puntos, una cifra extraordinaria para cualquier otro jugador pero no necesariamente inusual para Chamberlain. En el tercer cuarto llegó a 69. Con diez minutos por jugar, superó los 80. El vestuario de los Warriors entendió que estaban ante algo histórico y empezaron a buscarle en ataque de manera obsesiva.
Chamberlain llegó a los 100 puntos con 46 segundos por jugar, anotando un gancho derecho desde dentro. El público invadió la pista. El partido acabó 169-147.
El récord que no tiene vídeo
Lo más increíble de esa noche es que no existe ninguna grabación en vídeo. En 1962, la televisión no retransmitía la mayoría de partidos de la NBA, y el de Hershey no era ninguna excepción. Los periodistas que cubrían el equipo habían viajado a regañadientes a un partido sin importancia en una ciudad pequeña.
La única prueba visual del hecho es una sola fotografía: Chamberlain en el vestuario, después del partido, sosteniendo un trozo de papel donde alguien había escrito “100” con un rotulador. La imagen es en blanco y negro, algo borrosa, y se convirtió en una de las fotografías más icónicas de la historia del baloncesto.
Hay grabaciones de audio parciales del partido, porque un fan llevó un magnetófono. Se pueden escuchar los comentarios de radio y el ambiente en la cancha. Pero la imagen en movimiento no existe.
¿Por qué nadie se ha acercado?
Desde 1962, ningún jugador ha llegado a los 100 puntos. Kobe Bryant anotó 81 en 2006, el segundo mejor registro histórico. David Thompson llegó a 73 en 1978. Devin Booker alcanzó 70 en 2017. Ninguno llegó a los 80.
La razón principal es que el baloncesto moderno funciona de manera diferente. Los equipos rotan más jugadores, el juego es más colectivo, y el ritmo de partido —aunque es más alto que en los años 60— está distribuido entre más opciones ofensivas. Un equipo actual difícilmente daría a un solo jugador los 63 intentos de tiro que tuvo Chamberlain aquella noche.
Chamberlain también era una anomalía física. Con 2,16 metros y una constitución atlética que en aquella época era completamente excepcional, dominaba a los pívots rivales de una manera que hoy, con jugadores más preparados físicamente, sería más difícil replicar.
Los expertos coinciden: los 100 puntos de Chamberlain pueden seguir en pie para siempre.