El alero es la posición más versátil del baloncesto. Ocupa las alas del campo, entre el perímetro y la zona interior, y debe ser capaz de desenvolverse en ambos territorios con eficacia. Un alero completo puede anotar desde el exterior con el tiro de tres, penetrar al aro como un base, defender a jugadores más pequeños o más grandes según la táctica y capturar rebotes cuando el equipo lo necesita. Esa versatilidad lo convierte en la posición más demandada en el baloncesto moderno.
LeBron James es el alero más completo de la historia del baloncesto según la mayoría de analistas. Su físico de ala-pívot (2,06 metros, 113 kilos) combinado con la agilidad y visión de juego de un base le permite adaptarse a cualquier situación. Ha ganado cuatro campeonatos de la NBA con tres franquicias distintas, lo que ilustra su capacidad de impacto independientemente del contexto. Kevin Durant, con sus 2,11 metros y su capacidad de anotar desde cualquier posición, representa otro arquetipo del alero moderno: desgarbado pero técnicamente perfecto.
Históricamente, la posición de alero fue definida por jugadores como Larry Bird (el tirador y pasador más completo de su generación), Julius Erving (que llevó el juego aéreo a cotas nunca vistas antes) o Scottie Pippen (el defensor y complemento perfecto de Michael Jordan). En la era contemporánea, Kawhi Leonard destaca por combinar una defensa de élite con una capacidad ofensiva letal. Giannis Antetokounmpo, con su físico inusual, ha llevado la posición de alero a un territorio completamente nuevo, siendo prácticamente imposible de categorizar dentro de los estándares tradicionales.