La asistencia es la estadística que cuantifica la capacidad de un jugador para crear canastas para sus compañeros. Un pase cuenta como asistencia cuando conduce directa o casi directamente a una canasta anotada: el receptor recibe el balón y anota, normalmente con uno o dos botes como máximo o en el acto de recibir. Es una medida de la generosidad, la visión de juego y la inteligencia táctica del pasador: saber cuándo es mejor pasar que intentar la canasta propia.
Los mejores asistidores de la historia han sido sistemáticamente bases, aunque no exclusivamente. Magic Johnson, John Stockton y Steve Nash son los nombres que dominan los récords históricos de asistencias. Magic, con su visión periférica excepcional y su capacidad de dar pases de todas las formas imaginables (alley-oop, pase picado, pase entre piernas), fue el paradigma del base asistidor que también anotaba y reboteaba. Stockton, más discreto pero igual de efectivo, construyó durante veinte años junto a Karl Malone uno de los dúos más eficientes de la historia de la NBA.
En el baloncesto moderno, los creadores de juego como Nikola Jokic han llevado las asistencias del pívot a niveles nunca vistos: un jugador interior que lidera al equipo en asistencias cambia radicalmente la forma en que los defensores deben proteger la pintura. LeBron James, que no es base, ha promediado regularmente más de ocho asistencias por partido a lo largo de su carrera, lo que ilustra que la visión de juego y la generosidad son cualidades que trascienden la posición en el baloncesto moderno.