Los dobles son una de las violaciones básicas del baloncesto y una de las primeras que aprenden los jugadores principiantes. Se cometen cuando un jugador en posesión del balón realiza un bote ilegal: ya sea volviendo a botar después de haber sostenido el balón con ambas manos (poniendo fin voluntario al dribbling), o botando con las dos manos simultáneamente. En ambos casos el árbitro interrumpe el juego y la posesión pasa al equipo contrario mediante un saque de banda.
La regla de los dobles existe para garantizar que el bote sea una acción de avance o progresión en el juego, no un recurso indefinido para ganar tiempo o buscar mejor posición. Un jugador que bota el balón tiene libertad de moverse, cambiar de dirección y buscar compañeros, pero una vez que detiene el bote (recogiendo el balón con las dos manos), debe decidir: pasar, lanzar o dar los pasos permitidos. Si en ese momento vuelve a botar, comete dobles y pierde la posesión.
En la práctica, los dobles más frecuentes en el baloncesto amateur se producen por inexperiencia en el manejo del balón bajo presión defensiva. Un jugador que es presionado por un defensor puede perder el control y volver a botar sin darse cuenta. En el baloncesto profesional, los dobles son infrecuentes precisamente porque el dominio del bote es una habilidad esencial. Sin embargo, existen situaciones de interpretación arbitral debatidas, como cuando un jugador cambia el ritmo de su bote o usa el balón de forma creativa en el inicio de una jugada, donde la línea entre lo legal y los dobles puede ser difusa.