El pick and roll es probablemente la jugada colectiva más ejecutada en el baloncesto moderno. Su mecánica es sencilla pero su profundidad táctica es enorme. Un jugador interior (habitualmente el pívot o ala-pívot) se sitúa junto al defensor del base portador del balón y pone un bloqueo (screen), liberando momentáneamente al base de su marca. El base aprovecha ese instante para penetrar o lanzar, y el bloqueador, tras ejecutar el bloqueo, corta hacia el aro (roll) buscando el pase para anotar cerca de la canasta.
La versatilidad del pick and roll lo hace casi imposible de defender perfectamente. Si el equipo defensor cambia los marcajes (switching), el bloqueador puede quedar emparejado con un defensor más pequeño que no puede deternerle. Si el defensor del base se adelanta al bloqueo para presionar, el bloqueador queda libre en el roll. Si el defensor del base se cae a cubrir el aro, el base queda libre para lanzar de media distancia. Cada respuesta defensiva tiene su contraataque ofensivo, lo que convierte esta jugada en un constante duelo de ajustes tácticos.
El dúo John Stockton – Karl Malone de los Utah Jazz en los años 90 es la referencia histórica del pick and roll. Ejecutaron esa jugada durante más de una temporada como nadie antes o después, con una coordinación y un timing que nacía de miles de repeticiones en entrenamiento. En la era moderna, los dúos Stephen Curry – Draymond Green, James Harden – Dwight Howard o Nikola Jokic con cualquiera de sus bases han demostrado que el pick and roll sigue siendo la piedra angular del baloncesto ofensivo en el más alto nivel.