El tapón es una de las acciones defensivas más espectaculares del baloncesto. Consiste en bloquear el tiro de un atacante contactando exclusivamente con el balón antes de que este complete su trayectoria. Un buen tapón no solo niega la canasta al rival sino que puede generar una posesión para el propio equipo si el balón sale controlado hacia un compañero. Psicológicamente, un tapón en el momento clave puede cambiar el ritmo de un partido e intimidar a los atacantes en sus siguientes intentos cerca del aro.
La diferencia entre un tapón legal y una falta defensiva es técnica pero crucial. Si el defensor toca el balón mientras aún está en poder del atacante o golpea su brazo o muñeca, es falta. Si el contacto es exclusivamente con el balón una vez que este ha salido de la mano del lanzador y está en trayectoria ascendente, es tapón válido. El goaltending, por su parte, sanciona al defensor que toca el balón en trayectoria descendente o sobre el aro, y concede automáticamente los puntos al atacante.
Dikembe Mutombo es quizá el taponeador más carismático de la historia de la NBA: su gesto de mover el dedo índice negando el tapón tras cada bloqueo se convirtió en uno de los iconos del baloncesto de los años 90. Hakeem Olajuwon, además de ser el líder histórico de tapones, combinaba su habilidad para bloquear con una movilidad extraordinaria para un pívot. En la era moderna, Rudy Gobert ha redefinido el valor del taponeador con sus estadísticas defensivas élite y sus tres trofeos de mejor defensor de la NBA.