La defensa en zona es uno de los dos sistemas defensivos fundamentales del baloncesto. En lugar de seguir a un jugador rival concreto, cada defensor cubre un área del campo y es responsable de defender a cualquier atacante que entre en esa zona. Los jugadores coordinan sus movimientos colectivamente siguiendo la posición del balón: cuando este se desplaza a un lado, toda la zona se inclina hacia ese lado para cubrir las zonas más peligrosas. Requiere comunicación constante y una lectura compartida del juego.
La zona 2-3 es la más popular en el baloncesto universitario, colegial y amateur. Coloca dos jugadores en el perímetro y tres en la zona baja, protegiendo el área cerca del aro y dificultando las penetraciones. Su debilidad es el perímetro: deja espacios abiertos en las esquinas y en la línea de tres puntos que un equipo con buenos tiradores puede explotar con paciencia. El entrenador Jim Boeheim de la Universidad de Syracuse ha convertido el 2-3 en su identidad táctica durante décadas, dominando la NCAA con esa defensa de forma excepcional.
La NBA prohibió la zona entre 1946 y 2001 para proteger el espectáculo individual del juego. Desde que se levantó la prohibición, la zona se usa de forma complementaria pero raramente como sistema principal en el mejor baloncesto del mundo. Los tiradores de élite de la NBA son demasiado peligrosos para dejarlos con espacio abierto, lo que hace la zona arriesgada frente a equipos con varios triplistas de primer nivel. Sin embargo, en partidos concretos o en situaciones especiales (proteger a un jugador con cuatro faltas, cambiar el ritmo del partido), la zona sigue siendo una herramienta táctica valiosa incluso en la NBA.