El baloncesto olímpico tiene una historia de casi 90 años desde su debut en los Juegos de Berlín de 1936, y en ese tiempo ha acumulado momentos históricos, récords extraordinarios y episodios que han marcado la memoria colectiva del deporte. Estados Unidos ha dominado casi completamente la competición, pero las excepciones a esa hegemonía son las más recordadas.
El Dream Team de 1992: el equipo más grande
En 1992, la FIBA aceptó la participación de jugadores profesionales de la NBA en los Juegos Olímpicos de Barcelona. La respuesta de Estados Unidos fue enviar al Dream Team, la concentración de talento individual más extraordinaria que un equipo deportivo ha reunido jamás: Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Patrick Ewing, Scottie Pippen, Clyde Drexler, Karl Malone, John Stockton, Chris Mullin, Patrick Ewing y Christian Laettner.
El resultado fue predecible en términos de resultados (ocho victorias en ocho partidos, con una diferencia media de 44 puntos), pero la repercusión mundial fue incalculable. El Dream Team convirtió el baloncesto americano en el más popular del mundo y transformó la NBA en una liga de alcance global. Los rivales pedían fotografías y autógrafos a los jugadores americanos antes de los partidos; el conjunto era más una celebración del baloncesto que una competición.
La derrota de Múnich 1972: el partido más polémico
La única derrota de Estados Unidos en una final olímpica llegó en los controvertidísimos Juegos de Múnich 1972, en uno de los partidos más polémicos de la historia del deporte olímpico. La URSS ganó a Estados Unidos 51-50 en una final que terminó con tres pitidos de sirena diferentes, varias interrupciones arbitrales y una disputa que duró décadas.
Los americanos creían haber ganado el partido tras anotar en los últimos segundos, pero la mesa de control reinició el tiempo por dos veces, dando a la URSS la oportunidad de lanzar desde el otro extremo de la pista y marcar el definitivo. El equipo americano rechazó colectivamente sus medallas de plata, que permanecen en Lausana sin reclamar, en un gesto de protesta histórico.
Estados Unidos: 16 oros, 1 plata, 2 bronces
El dominio americano en el baloncesto olímpico masculino es abrumador. En las ediciones en que ha participado (no lo hizo en algunos Juegos durante la Guerra Fría), Estados Unidos ha ganado 16 medallas de oro frente a 1 plata (1972). El primer oro llegó en Berlín 1936, en el partido final disputado al aire libre bajo una lluvia torrencial.
La única edición en que Estados Unidos no ganó el oro tras incorporar jugadores de la NBA fue en 2004 (Atenas), donde el equipo americano perdió sorprendentemente ante Puerto Rico, Lituania y Argentina, y terminó con una medalla de bronce. La selección argentina, liderada por Manu Ginóbili, se proclamó campeona olímpica en lo que fue uno de los mayores hitos de la historia del baloncesto latinoamericano.
El récord de puntos en un partido olímpico
En los Juegos de Londres 2012, Estados Unidos derrotó a Nigeria por 156-73, la mayor diferencia (83 puntos) en la historia del baloncesto olímpico. Kevin Durant lideró el ataque con 28 puntos, y el equipo americano también estableció el récord de más triples en un partido olímpico con 29 anotados.
Las selecciones más laureadas
Más allá de Estados Unidos, Yugoslavia (y sus estados sucesores Serbia y Eslovenia) ha sido la segunda potencia histórica del baloncesto olímpico, con múltiples medallas y victorias importantes ante los propios americanos. La URSS también ganó dos medallas de oro (1972 y 1988) y fue un rival constante de los americanos durante la Guerra Fría.
En baloncesto femenino, Estados Unidos domina de manera todavía más aplastante, con una racha de siete medallas de oro consecutivas entre 1996 y 2024.