El extremo, también llamado ala, es el jugador posicionado en los flancos del ataque, cerca de las líneas de banda. Su habilidad más característica es el lanzamiento desde ángulo cerrado: situado en los extremos del área de 9 metros, debe encontrar huecos en la portería desde posiciones casi paralelas a los palos, lo que requiere una técnica muy precisa y creatividad para sorprender al portero. La capacidad de lanzar con potencia y precisión desde ese ángulo es la diferencia entre un extremo bueno y uno excelente.
El extremo también es una pieza clave en el contraataque. Gracias a su velocidad y posición exterior, suele ser uno de los primeros jugadores en llegar al espacio libre tras una recuperación del balón. Un extremo rápido en contraataque, con capacidad para recibir el balón a máxima velocidad y lanzar en suspensión antes de que lleguen los defensores, es un arma ofensiva de primer orden. Los mejores extremos del mundo son capaces de anotar en estas situaciones con alta regularidad.
Defensivamente, el extremo cubre la banda rival e intenta limitar las opciones del extremo contrario. Dado que los extremos rivales suelen lanzar desde ángulos comprometidos, la función defensiva en esta posición incluye cerrar el pasillo interior para forzar el lanzamiento desde el ángulo más cerrado posible. La combinación de velocidad, inteligencia táctica y versatilidad hace del extremo una posición fascinante en el balonmano moderno, con figuras como Anja Althaus o Valero Rivera entre los más influyentes de la historia.