El lateral es la posición ofensiva más importante en términos de anotación en el balonmano moderno. Situado entre el central y el extremo en la segunda línea, el lateral izquierdo y el lateral derecho son habitualmente los jugadores con mayor número de goles por partido. Su posición en el campo les permite combinar el lanzamiento en suspensión desde los 9 metros con la penetración hacia el área cuando la defensa deja espacios, lo que los convierte en los atacantes más polivalentes y difíciles de defender.
Los laterales necesitan un conjunto de cualidades físicas y técnicas amplio: potencia de lanzamiento para superar al portero desde la distancia, explosividad para penetrar la defensa en uno contra uno, capacidad de salto para lanzar por encima del brazo del defensor y precisión para encontrar los huecos del portero. La mano dominante es un factor importante: el lateral derecho suele ser zurdo (para girar hacia el centro y lanzar naturalmente) y el izquierdo suele ser diestro, aunque hay excepciones.
En defensa, los laterales normalmente cubren las posiciones exteriores de la segunda línea defensiva, desde donde presionan al lateral o extremo rival y colaboran en las coberturas hacia el centro. En sistemas como el 3:2:1 o el 4:2, pueden asumir funciones defensivas más avanzadas. El equipo nacional español ha contado históricamente con laterales excepcionales como Alberto Entrerríos, Raúl Entrerríos o Eduardo Gurbindo, lo que ha contribuido a su dominio internacional en la primera década del siglo XXI.