El saque de centro es el reinicio de juego oficial en balonmano. Se ejecuta al comienzo de cada tiempo (con el equipo que ganó el sorteo eligiendo su mitad de campo o el saque) y, crucialmente, después de cada gol marcado. En este último caso, es el equipo que acaba de recibir el gol quien debe sacar desde el centro, lo que significa que los equipos necesitan reaccionar rápidamente tras encajar para retomar la posición de salida y ejecutar el reinicio sin perder tiempo.
El reglamento del saque de centro es simple pero tiene sus matices. El jugador que saca debe tener un pie sobre la línea central o detrás de ella. Los compañeros pueden estar en cualquier posición, pero los jugadores del equipo contrario deben mantenerse a un mínimo de 3 metros del punto central hasta que el balón haya salido de la mano del sacador. El balón puede pasarse en cualquier dirección y el sacador no puede lanzarlo directamente a portería sin que otro jugador lo toque primero (salvo que el gol sea directo, lo que está permitido aunque sea rarísimo en la práctica).
En el balonmano de alto nivel, el saque de centro se ha convertido en una microoportunidad táctica. Los equipos que ejecutan el saque rápidamente tras encajar un gol pueden sorprender al rival si este no ha recuperado su posición defensiva. Asimismo, en los últimos segundos de partido con el marcador en contra, los equipos usan el saque de centro como último recurso para lanzar rápido hacia adelante en busca del empate. La rapidez y el orden en la ejecución del saque de centro son indicativos del nivel de organización y automatismo de un equipo.