En el béisbol americano, las supersticiones, los rituales y las maldiciones forman parte del tejido cultural del deporte de una manera que ningún otro deporte iguala. Y entre todas las maldiciones del béisbol, la más larga, la más dolorosa y la más poética fue la que los aficionados de Boston sufrieron durante 86 años.
La venta que lo empezó todo
En enero de 1920, el dueño de los Boston Red Sox, Harry Frazee, vendió a George Herman “Babe” Ruth a los New York Yankees por 100.000 dólares en efectivo, más un préstamo personal de 300.000 dólares con el Fenway Park como garantía.
La razón oficial era que Ruth era un problema: bebía demasiado, llegaba tarde a los entrenamientos, exigía más dinero constantemente, y amenazaba con retirarse si no le subían el sueldo. Todo eso era cierto. Pero la razón real y documentada era que Frazee necesitaba dinero para financiar una producción de Broadway llamada No, No, Nanette. El espectáculo tuvo un éxito moderado. Ruth tuvo un éxito colosal.
86 años de los Yankees ganando
Lo que siguió fue una de las asimetrías más brutales de la historia del deporte. Entre 1920 y 2004, mientras los Red Sox no ganaban ni una sola Serie Mundial:
- Los Yankees ganaron 26 Series Mundiales.
- Los propios Yankees ganaron con Ruth cuatro veces (1923, 1927, 1928 y 1932).
- Ruth estableció el récord de 714 jonrones, que duró décadas.
- Los Red Sox llegaron a cuatro Series Mundiales (1946, 1967, 1975 y 1986) y las perdieron todas, muchas de ellas de manera dramática en el séptimo y último partido.
La de 1986 fue especialmente cruel. Los Red Sox estaban a un strike de ganar el título cuando el primera base Bill Buckner dejó pasar una pelota entre las piernas, que abrió la puerta a una remontada de los Mets de Nueva York. El nombre de Buckner se convirtió en sinónimo de catástrofe en Boston.
La remontada imposible de 2004
En 2004, los Red Sox llegaron a la Serie de Campeonato de la Conferencia Americana contra los Yankees. Perdieron los primeros tres partidos. Ningún equipo en la historia de las Grandes Ligas había remontado un 0-3. Los aficionados de Boston empezaban a asumir que la maldición duraría otro año.
Y entonces ocurrió algo que no había ocurrido nunca. Los Red Sox ganaron el cuarto partido. Y el quinto. Y el sexto. Y el séptimo. La primera remontada de 0-3 en la historia de las Grandes Ligas, contra los propios Yankees, el símbolo de la maldición.
En la Serie Mundial, barrieron a los St. Louis Cardinals en cuatro partidos. 86 años después de vender a Ruth, Boston era campeona del mundo.
Los aficionados lloraban en las calles. Algunos llevaron la camiseta de los Red Sox a las tumbas de sus abuelos para que “lo vieran”. La maldición había terminado. Y la historia que la rodeaba, con toda su carga emocional y su irracionalidad, se convirtió en una de las más grandes del béisbol americano.