Las bases son los cuatro puntos de referencia que definen el campo de béisbol y marcan el recorrido que deben completar los corredores para anotar una carrera. Forman un cuadrado de 27,43 metros (90 pies) de lado, orientado en diagonal, que recibe el nombre de diamante (diamond). La primera base se encuentra a la derecha del plato, la segunda al fondo, la tercera a la izquierda y el plato del bateador (home plate) cierra el recorrido en el ángulo inferior.
Un corredor llega a una base al batear un hit, recibir una base por bolas, ser golpeado por un lanzamiento o avanzar gracias a la situación de juego. Mientras permanece en la base está a salvo de ser eliminado (excepto en situaciones de fuerza). El objetivo de cada equipo ofensivo es hacer avanzar a sus corredores de base en base hasta pisar el plato y anotar una carrera. Un corredor puede intentar avanzar a la siguiente base cuando el bateador conecta la pelota, pero también puede hacerlo mientras el pitcher lanza: el robo de base.
Las diferentes situaciones de bases —sin corredores, un corredor en primera, bases llenas, etc.— determinan completamente las decisiones tácticas de ambos equipos. Con un corredor en primera y sin outs, el mánager puede ordenar un toque de sacrificio (bunt) para avanzarlo a segunda a cambio de un out. Con bases llenas y cero outs, el equipo atacante está en su situación más favorable. El control de las bases, saber cuándo arriesgar y cuándo conservar, es una de las disciplinas tácticas más ricas del béisbol.