El bateador es el protagonista ofensivo de cada jugada en béisbol. Cuando llega su turno, se sitúa en el cajón de bateo (batter’s box) a uno de los lados del plato y espera los lanzamientos del pitcher. Su objetivo es conectar la pelota con fuerza y dirección suficientes para llegar a primera base o, idealmente, avanzar más bases con un extra-base hit. También puede llegar a base por bolas (walk), golpe por lanzamiento (HBP) o error defensivo.
El bateo es una de las acciones más difíciles del deporte. Conectar una pelota que puede llegar a más de 150 km/h con diferentes efectos, velocidades y trayectorias requiere una combinación de reflejos, visión, técnica y fuerza. Un bateador que conecta hits en el 30% de sus turnos al bate ya tiene un average (.300) considerado excelente en la MLB. El béisbol moderno, con el análisis de datos (Statcast, spin rate, launch angle), ha transformado la preparación y evaluación de los bateadores.
En la alineación de cada equipo, los bateadores se ordenan estratégicamente según sus características. Los más rápidos con mejor capacidad de llegar a base abren el lineup; los bateadores de poder se sitúan en los puestos tercero, cuarto y quinto. El cleanup hitter (cuarto en el orden) suele ser el bateador más poderoso, ya que tiene más probabilidades de batear con corredores en base y maximizar las carreras anotadas.