El batazo es el punto de contacto entre el bate y la pelota, y el origen de casi toda la acción ofensiva del béisbol. Cada batazo tiene características propias que determinan qué opciones tiene el equipo defensor para responder: la velocidad de salida (exit velocity), el ángulo de elevación (launch angle) y la dirección definen si la pelota será un rodado difícil de controlar, un elevado alcanzable por el jardinero o una línea que pase entre los defensores antes de que puedan reaccionar.
Los tipos de batazo definen la naturaleza de cada jugada. Un rodado (ground ball) hacia el cuadro interior suele dar tiempo a la defensa para un out, pero con corredores en base puede producir un hit si el bateador corre rápido. Un elevado (fly ball) profundo puede ser un out o un hit según si el jardinero llega a tiempo. Una línea (line drive) baja y fuerte tiene el porcentaje de hits más alto de todos los tipos de batazo. El bunt o toque reduce al mínimo la velocidad de la pelota, sorprendiendo a la defensa y permitiendo al bateador llegar a primera o a los corredores avanzar.
La revolución analítica del béisbol moderno, impulsada por herramientas como Statcast de la MLB, ha transformado la forma de entender el bateo. Los entrenadores de bateo trabajan con los jugadores para optimizar el launch angle y el exit velocity, buscando el tipo de batazo con mayor valor esperado según las posiciones defensivas rivales. Esta ciencia del bateo ha aumentado los jonrones pero también los strikeouts, un trade-off que define el béisbol contemporáneo.