El ERA (Earned Run Average, promedio de carreras limpias) es la estadística de referencia para medir el rendimiento de un lanzador de béisbol. Expresa cuántas carreras limpias concede, de media, por cada nueve entradas lanzadas, que es la duración de un partido completo. Un ERA de 2.50 significa que, en promedio, ese pitcher concede dos carreras y media por partido; un ERA de 5.00 indica que concede cinco, lo que generalmente resulta insuficiente para ganar.
El cálculo del ERA distingue entre carreras limpias y carreras sucias. Solo las limpias —las que el equipo rival anota gracias a su propia ofensiva, sin que errores defensivos hayan prolongado artificialmente el inning— se contabilizan en el ERA del lanzador. Esto es relevante porque un pitcher puede conceder una carrera que, en rigor, no fue culpa suya: un error del campocorto permite que un bateador que debería haber sido out permanezca en base y eventualmente anote. Esa carrera se considera sucia (unearned) y no perjudica el ERA del lanzador.
El béisbol moderno ha desarrollado estadísticas complementarias que intentan medir el rendimiento del lanzador con mayor precisión que el ERA, que depende en parte de la calidad de la defensa detrás del pitcher. El FIP (Fielding Independent Pitching) y el xERA (expected ERA basado en contacto y velocidad de salida) son métricas avanzadas que el béisbol analítico usa para separar lo que realmente controla el lanzador de lo que depende de sus compañeros de campo.