El lineup, también conocido como alineación u orden de bateo, es la lista ordenada de los nueve jugadores titulares que determina en qué turno batea cada uno a lo largo del partido. Una vez establecido antes del juego, el lineup rota cíclicamente durante todo el encuentro: cuando llega el turno del noveno bateador, el siguiente es de nuevo el primero, y así sucesivamente. El mánager entrega el lineup al árbitro antes del partido, y aunque puede hacer sustituciones, el orden de turno queda fijado.
La construcción del lineup responde a una lógica estratégica clara. Los primeros puestos —especialmente el primero, llamado leadoff, y el segundo— se asignan a jugadores con alta capacidad de llegar a base y velocidad para robar bases. Los puestos tercero, cuarto y quinto concentran al máximo poder ofensivo del equipo: son los bateadores que deben conectar hits y jonrones para impulsar carreras. El cuarto bateador, el cleanup hitter, es tradicionalmente el más temido del equipo, situado para que los corredores colocados por los tres primeros del lineup puedan anotar con su batazo.
El análisis de datos ha refinado enormemente la teoría del lineup en el béisbol moderno. Algunos mánagers, siguiendo modelos estadísticos, colocan a su mejor bateador en el segundo puesto en lugar del cuarto, argumentando que tiene más turnos al bate en esa posición a lo largo de la temporada. Esta evolución táctica refleja cómo el béisbol analítico (sabermetrics) ha desafiado tradiciones de décadas para optimizar la producción ofensiva de cada equipo.