El out es la unidad fundamental del sistema defensivo del béisbol. Cada equipo tiene exactamente tres outs disponibles por entrada (inning) cuando le corresponde batear. Al acumular el tercer out, la entrada termina, el equipo pasa a defender y el rival ocupa el cajón de bateo. Un partido estándar de nueve entradas ofrece, por tanto, 27 outs a cada equipo para anotar carreras.
Existen múltiples formas de conseguir un out en béisbol. El strikeout ocurre cuando el bateador acumula tres strikes. El flyout se produce cuando un defensor atrapa la pelota elevada antes de que toque el suelo: el bateador queda automáticamente eliminado. El groundout sucede cuando el bateador batea un rodado y la defensa lanza la pelota a primera base antes de que el corredor llegue. El tagout se consigue tocando al corredor con la pelota mientras está entre bases. También existe el force out, cuando hay una fuerza de turno y el defensor pisa la base antes que el corredor.
La gestión de los outs es central en la estrategia del béisbol. Un equipo que consigue hacer outs eficientemente —con pocas carreras concedidas— tiene grandes posibilidades de ganar. Algunas jugadas como el doble play o el triple play son especialmente valoradas porque eliminan dos o tres jugadores en una sola acción, pudiendo revertir una entrada peligrosa del rival en cuestión de segundos. Los managers diseñan sus alineaciones y estrategias pensando constantemente en cómo conseguir o evitar estos outs.