El pitcher, o lanzador en español, ocupa la posición más determinante del béisbol. Situado en el montículo (pitcher’s mound), una elevación de tierra ubicada en el centro del diamante, es el responsable de iniciar cada jugada lanzando la pelota hacia el bateador con el objetivo de conseguir strikes, provocar batazos fáciles de defender y evitar que los rivales lleguen a base. De los nueve jugadores que cada equipo alinea en el campo, el pitcher es el que más influye en el resultado del partido.
Existen diferentes roles dentro de la pitchería. El abridor (starter) inicia el partido y busca lanzar el mayor número posible de entradas con eficiencia. En la MLB moderna, un abridor que completa cinco o seis entradas ya cumple su función. Cuando el abridor sale, entran los relevistas (relievers) del bullpen: jugadores especializados en lanzar pocos innings con máxima intensidad. Los más valorados son el setup man (octava entrada) y el cerrador o closer (novena), encargados de defender resultados favorables.
El arsenal de lanzamientos del pitcher es clave para su efectividad. Los más comunes son el recta (fastball), la curva (curveball), el cambio de velocidad (changeup), el slider y el cortador (cutter). Combinarlos con variedad de velocidad, movimiento y ubicación es el arte del lanzador de élite. Las estadísticas como ERA, WHIP o strikeout rate miden su rendimiento y son centrales en el análisis del béisbol moderno.