El strike es uno de los conceptos fundamentales del béisbol. Se registra contra el bateador en tres situaciones principales: cuando el lanzamiento cruza la zona de strike sin que el bateador intente golpearlo, cuando el bateador realiza un swing y falla, y cuando el bateador conecta la pelota pero esta sale en foul (bola fuera de las líneas), salvo que ya tenga dos strikes anotados. Acumular tres strikes en un mismo turno al bate resulta en un strikeout: el bateador queda eliminado y se registra un out.
La zona de strike es un área definida por el reglamento pero interpretada con cierta subjetividad por cada árbitro. Se extiende sobre el plato del bateador (home plate) desde la parte media del torso hasta las rodillas, con el ancho del plato como límite lateral. Los lanzadores con buen control dominan esta zona con precisión milimétrica, obligando a los bateadores a decidir en décimas de segundo si un lanzamiento entrará o no.
El duelo entre lanzador y bateador en el conteo de strikes y bolas es el corazón táctico del béisbol. Un lanzador que acumula muchos strikeouts (como lo hacen figuras como Randy Johnson, Pedro Martínez o Gerrit Cole) es enormemente valioso porque elimina bateadores sin necesidad de que intervenga la defensa de campo. Por eso el total de ponches (Ks) es una de las estadísticas más seguidas en el béisbol moderno.