Hay pocas historias en el deporte moderno tan orgánicas y espontáneas como la del nacimiento del mountain bike. No hubo un inventor en un laboratorio ni una empresa que diseñara el producto desde cero. Hubo un grupo de amigos, unas bicicletas antiguas compradas en mercadillos, una colina californiana y un problema muy concreto: los frenos se derretían.
El problema de los coaster brakes
Las bicicletas que usaban los pioneros del MTB eran modelos de los años 30, 40 y 50, especialmente las Schwinn Excelsior. Estas bicicletas tenían frenos de pedal (coaster brakes): para frenar, el ciclista pedaleaba hacia atrás, lo que activaba un mecanismo de fricción en el cubo de la rueda trasera. El mecanismo funcionaba gracias a una grasa especial que lubricaba las piezas internas.
En descensos suaves o planos, estos frenos eran suficientes. Pero en la Pine Mountain Road del monte Tamalpais, con 4 kilómetros de descenso y pendientes de hasta el 17%, los ciclistas frenaban casi continuamente durante varios minutos. El calor generado era tal que la grasa del cubo literalmente se fundía, dejaba de lubricar y los frenos empezaban a fallar o a agarrotarse.
La solución era sencilla: al terminar la bajada, desmontar el cubo, limpiar la grasa quemada y rellenarlo con grasa nueva. En inglés, ese proceso de rellenar (re-pack) era el “repack”. La pista y las carreras tomaron su nombre de esta peculiaridad mecánica.
La pista Pine Mountain Road
El descenso era técnicamente sencillo en comparación con los estándares actuales: una pista de tierra no muy estrecha con curvas pronunciadas, tramos de gravilla suelta y una pendiente constante. Pero en 1976, con bicicletas sin suspensión y frenos de pedal, era una aventura real.
Los tiempos del descenso rondaban los cinco minutos para los mejores, y la carrera tenía el suficiente nivel de riesgo como para que los participantes llegaran a la meta con el corazón acelerado y los brazos agotados de aguantar la velocidad sin suspensión.
Charlie Kelly: el cronometrador de la historia
La persona que nos permite saber hoy lo que ocurrió en las carreras Repack es Charlie Kelly, co-organizador de las carreras y cofundador más tarde de MountainBikes junto a Gary Fisher. Kelly registró meticulosamente los tiempos de todas las ediciones, los participantes, las condiciones de la pista y las anécdotas de cada carrera.
Sus registros, publicados décadas después en libros e internet, son el documento histórico más completo del nacimiento del mountain bike. Sin Kelly, gran parte de esa historia estaría perdida en la memoria individual de los participantes.
El legado de Repack
Las carreras Repack fueron el laboratorio donde se probaron las primeras innovaciones técnicas del MTB: cambios de velocidad en el manillar, frenos de llanta más potentes, geometrías de cuadro más agresivas. Cada modificación que hacía a un ciclista bajar más rápido se convertía en referencia para los demás.
Ese espíritu de experimentación técnica al servicio de la velocidad sigue siendo, cinco décadas después, el motor de la innovación en el mountain bike moderno.