En el mundo del mountain bike, hay pocas figuras tan influyentes como Gary Fisher. No fue el único inventor de la bicicleta de montaña (nadie lo fue, porque el MTB fue una creación colectiva), pero fue quien más hizo por convertirlo en una industria global. Su nombre es sinónimo del origen del deporte.
El joven rebelde de Marin County
Gary Fisher nació en 1950 y creció en la contracultura californiana de los años 60 y 70. Era un ciclista apasionado desde joven: participó en carreras de ciclismo de carretera desde los 12 años y fue uno de los primeros ciclistas en California en usar el casco, algo inusual en la época.
Cuando llegó al mundo de los klunkers y las bajadas del monte Tamalpais a mediados de los años 70, Fisher ya tenía un ojo técnico muy desarrollado. Fue de los primeros en ver que las bicicletas antiguas podían mejorarse significativamente con componentes modernos y que el resultado podría interesar a mucha gente.
Las innovaciones técnicas que cambiaron el juego
Una de las contribuciones más prácticas de Fisher fue instalar palancas de cambio de velocidades en el manillar, en una época en que todos los ciclistas ponían los cambios en el tubo oblicuo del cuadro. El cambio desde el manillar parece obvio hoy, pero en los años 70 era una innovación real: permitía cambiar de marcha sin soltar el manillar ni desequilibrar la bicicleta en un momento de descenso técnico.
Fisher también experimentó con frenos de llanta más potentes y con geometrías de cuadro que hacían las bicicletas más manejables en terreno técnico. Cada mejora que probaba en sus bajadas del Tamalpais se convertía en referencia para los demás.
MountainBikes: la primera empresa del sector
En 1979, Gary Fisher y Charlie Kelly fundaron MountainBikes, la primera empresa dedicada a fabricar y vender bicicletas de montaña. Tom Ritchey construía los cuadros a mano, Fisher los equipaba con los mejores componentes disponibles y Kelly gestionaba las ventas.
El nombre de la empresa fue revolucionario en sí mismo: por primera vez, alguien ponía en el mercado una bicicleta llamada explícitamente “mountain bike”. Antes de eso, nadie había puesto nombre al fenómeno. Con ese bautizo, Fisher ayudó a definir una categoría de producto que existiría para siempre.
Los precios de aquellas primeras bicicletas eran altos para la época (alrededor de 1.300 dólares en 1980), pero encontraron compradores entre los aficionados más entusiastas de California y pronto de todo Estados Unidos.
El crecimiento y la venta a Trek
A lo largo de los años 80, Gary Fisher Bikes creció en paralelo al boom del mountain bike. Cuando Specialized, Trek y otros grandes fabricantes entraron en el mercado, Fisher adaptó su empresa hacia los segmentos de mayor calidad y mayor innovación técnica.
En 1993, la empresa fue vendida a Trek Bicycle Corporation, el mayor fabricante de bicicletas de Estados Unidos. La venta permitió a Fisher mantener su nombre en la marca y seguir siendo la cara pública de la empresa, mientras Trek aportaba los recursos de producción y distribución que una empresa pequeña no podía tener.
El legado vivo
Gary Fisher sigue siendo hoy una de las figuras más activas en la promoción del ciclismo urbano y del mountain bike. Es un defensor apasionado de las ciudades adaptadas a la bicicleta y un conferenciante habitual en eventos del sector.
Su historia demuestra que los deportes modernos no siempre nacen de laboratorios o de federaciones: a veces nacen en una colina de California, entre un grupo de amigos con bicicletas viejas y mucho entusiasmo.