Cuando alguien de fuera del mundo del mountain bike ve tres bicicletas de MTB juntas —una de trail, una de enduro y una de downhill— probablemente diría que son parecidas. Las tres tienen ruedas gordas, doble suspensión, manillar ancho y frenos de disco. Pero para un ciclista de montaña, son herramientas tan diferentes como un coche familiar, un todoterreno de expedición y un coche de rallies.
La bicicleta de trail: la todoterreno universal
La trail bike es la más equilibrada de las tres. Con entre 120 y 140 mm de recorrido de suspensión, una geometría moderada y un peso de entre 12 y 15 kg, está diseñada para hacer bien muchas cosas sin ser perfecta en ninguna.
Puede subir pistas pedaleando eficientemente, bajar senderos técnicos con control y hacer rutas de varias horas sin que el ciclista llegue agotado. Es la bicicleta de fin de semana del ciclista de montaña habitual: versátil, cómoda y suficientemente capaz para la mayoría de senderos marcados como rojo o negro moderado.
Sus limitaciones aparecen en terrenos realmente extremos: drops grandes, saltos de más de un metro o descensos técnicos a alta velocidad que requieren más amortiguación y más rigidez lateral que los 130 mm de una trail bike.
La bicicleta de enduro: hecha para el descenso, capaz de subir
La enduro bike tiene entre 150 y 170 mm de suspensión, un peso de entre 14 y 17 kg y una geometría más agresiva: ángulo de dirección más tumbado (66-67° frente a los 67-68° de una trail), eje de pedalier más alto y bieleta de suspensión trasera diseñada para absorber golpes mayores.
Es más capaz que una trail en descenso técnico: puede absorber drops de más de un metro con control, mantiene la estabilidad a velocidades más altas y resiste mejor las vibraciones de los terrenos de roca. A cambio, pesa más, es menos eficiente en las subidas largas y resulta más fatigante en rutas mixtas de larga duración.
La bicicleta de enduro está pensada para el ciclista que hace senderos difíciles donde el descenso es el objetivo principal, pero que sube pedaleando (sin telecabina) y necesita que la bicicleta tenga suficiente eficiencia en esas subidas.
La bicicleta de downhill: una herramienta de un solo uso
La DH bike es una criatura completamente diferente. Con 180-220 mm de suspensión, un peso de entre 15 y 18 kg y una geometría extrema (ángulo de dirección de 63-65°), es una bicicleta diseñada exclusivamente para bajar lo más rápido posible sin preocuparse de subir.
La geometría tumbada la hace muy estable a alta velocidad en descenso, pero completamente incómoda e ineficiente para pedalear en llano o en subida. La transmisión suele ser de una sola corona con un rango de piñones suficiente para pedalear en los pocos tramos planos del descenso, pero sin capacidad para subir pendientes largas.
Las ruedas, neumáticos y frenos son los más robustos del mercado: los neumáticos de DH tienen carcasas reforzadas con hasta dos capas de protección, los discos de freno son de 200 mm o más y las horquillas tienen doble corona para máxima rigidez lateral.
Esta bicicleta nunca sube pedaleando a una competición: los ciclistas de DH usan telecabinas, coche o moto para llegar a la cumbre.
El dropper post: el componente que cambió todo
Un elemento que comparten trail bikes, enduro y cada vez más el DH es el tija telescópica o dropper post: un tija de sillín que sube y baja mediante un mando en el manillar, sin necesidad de detenerse. En descenso, el ciclista baja el sillín para mover libremente las caderas y mejorar el control. En llano o en subida, lo sube para pedalear eficientemente.
Este componente, que apareció comercialmente alrededor de 2010, ha transformado la forma de pedalear en MTB: antes, los ciclistas tenían que decidir entre sillín alto (eficiente para subir) o sillín bajo (seguro para bajar). Ahora tienen ambas cosas según el momento.