El ciclismo de montaña no fue inventado en un laboratorio ni lanzado por una gran empresa deportiva. Nació en las laderas de una colina californiana, entre un grupo de amigos que simplemente querían divertirse bajando pistas de tierra a toda velocidad con las bicicletas más robustas que podían encontrar.
El monte Tamalpais y los “klunkers”
A mediados de los años 70, en Marin County, al norte de San Francisco, un grupo de ciclistas aficionados empezó a explorar las pistas forestales del monte Tamalpais. La zona ofrecía decenas de kilómetros de senderos de tierra, bosques de secuoyas y descensos pronunciados que ninguna bicicleta convencional de la época podía manejar con seguridad.
La solución que encontraron fue comprar bicicletas antiguas de los años 30 y 40 en rastros y mercadillos. Los modelos favoritos eran las Schwinn Excelsior de tres velocidades, con sus neumáticos anchos y robustos de 2,125 pulgadas y sus frenos de pedal (coaster brakes). Estos frenos de contrapedal eran sencillos y resistentes, aunque tenían un problema: en descensos largos y empinados, el calor acumulado derretía literalmente la grasa del cubo de la rueda trasera, que debía ser reemplazada después de cada descenso. De ahí el nombre de la actividad: el “repack”, el reengrase.
Las carreras Repack: el primer campeonato del mundo informal
Entre 1976 y 1979 se celebraron en el monte Tamalpais las legendarias carreras Repack, consideradas el primer campeonato informal de ciclismo de montaña de la historia. El descenso, llamado Pine Mountain Road o simplemente “Repack”, tenía 4 kilómetros de longitud y más de 400 metros de desnivel, con una pendiente máxima del 17%.
Los participantes bajaban uno a uno y se cronometraba su tiempo. El récord del descenso era el objetivo de cada corredor. La carrera era informal, sin federación ni homologación, pero era el motor que impulsaba la innovación técnica: cada piloto intentaba hacer su klunker más rápido, más fiable y más manejable.
Charlie Kelly, uno de los organizadores, guardó los registros de estas carreras con meticulosidad. Sus anotaciones son hoy el documento histórico más completo del nacimiento del MTB.
Gary Fisher, Joe Breeze y Tom Ritchey
Entre los participantes habituales de las Repack destacaron tres figuras que marcarían el futuro del deporte.
Joe Breeze fue el primero en construir un cuadro diseñado específicamente para el mountain bike. En 1977 fabricó diez bicicletas (las “Breezer”) con una geometría adaptada al descenso de tierra, usando tubos de acero cromoly más ligeros y resistentes que los de los klunkers originales.
Gary Fisher fue el innovador técnico del grupo: fue uno de los primeros en instalar palancas de cambio de velocidades en el manillar (en vez del cuadro), añadir frenos de llanta delanteros más potentes y experimentar con diferentes geometrías.
Tom Ritchey era el constructor de cuadros del grupo, con una habilidad técnica excepcional. Sus soldaduras eran reconocidas como las mejores, y sus cuadros eran los más solicitados por los corredores más exigentes.
El nacimiento de la primera empresa de mountain bike
En 1979, Gary Fisher y Charlie Kelly fundaron MountainBikes, la primera empresa dedicada a fabricar y vender bicicletas específicamente diseñadas para el terreno de montaña. Tom Ritchey construía los cuadros, Fisher los equipaba y Kelly gestionaba las ventas.
El primer año vendieron alrededor de cien bicicletas. Era una cantidad modesta, pero suficiente para demostrar que existía un mercado. En los años siguientes, Specialized, Trek y otros fabricantes lanzaron sus propios modelos y el mountain bike dejó de ser un fenómeno local para convertirse en una industria global.
En apenas una década, las colinas de Marin County habían dado lugar a uno de los deportes de mayor crecimiento del siglo XX.