Bernard Hinault nació el 14 de noviembre de 1954 en Yffiniac, Bretaña. Creció en la dureza del campo bretón y esa formación marcó para siempre su carácter: combativo, orgulloso, incapaz de ceder un palmo sin pelear. En el pelotón europeo de finales de los setenta y de los ochenta, Hinault fue la figura dominante, el corredor al que todos los demás tenían que superar para ganar.
Los inicios en Bretaña y el debut en el Tour
Hinault se formó como ciclista en los clubes bretones y debutó como profesional en 1975. Su ascenso fue rápido: en 1977 ya era uno de los favoritos al Tour, y en 1978, con veintitrés años, ganó su primer Tour de Francia de manera dominante. Ese mismo año ganó también su primera Vuelta a España, confirmando que estaba ante un corredor capaz de dominar todos los formatos.
En los años siguientes su dominio fue prácticamente absoluto. Ganó el Tour en 1978, 1979, 1981, 1982 y 1985. Entre medias, ganó tres Giros de Italia y dos Vueltas a España. Su palmarés lo sitúa junto a Merckx como los únicos corredores capaces de dominar las tres grandes rondas por etapas con igual eficacia.
El estilo de carrera: atacar siempre
Lo que distinguía a Hinault de otros grandes campeones era su forma de entender la carrera. No esperaba que los rivales se cansaran para atacar; atacaba él primero, desde el principio, intentando romper la carrera a su favor. Esta actitud ofensiva le hacía ganar etapas incluso cuando ya tenía la general asegurada, y generaba un tipo de ciclismo espectacular que los aficionados adoraban.
Su físico también era excepcional: en las contrarrelojes era prácticamente invencible, lo que añadía a su dominio en la montaña una ventaja adicional de minutos que hacía muy difícil batirle en la clasificación general. Era escalador, contrarrelojista y sprinter, aunque no al nivel de los especialistas en cada disciplina, combinaba todas las facetas mejor que casi ningún otro.
Los grandes duelos y la sociedad con LeMond
El período más interesante de la carrera de Hinault fue quizás su relación con Greg LeMond, el primer americano en ganar el Tour. En 1985, Hinault ganó su quinto y último Tour en gran parte gracias al trabajo de LeMond, que lo protegió en los momentos más complicados. En 1986, supuestamente para ayudar a LeMond, Hinault atacó de manera que generó enorme controversia: muchos pensaron que intentó ganar el Tour en lugar de ayudar a su compañero. LeMond ganó, pero la relación entre los dos quedó marcada por la desconfianza.
Esa controversia no empaña el palmarés de Hinault: cinco Tours, tres Giros, dos Vueltas, una Paris-Roubaix, dos Liège-Bastogne-Liège, tres Gante-Wevelgem y un Campeonato del Mundo en 1980, entre otros títulos.
Legado
Hinault se retiró en 1986 con treinta y dos años, cumpliendo su promesa de no correr más allá de esa edad. Su nombre sigue siendo símbolo del ciclismo combativo y orgulloso, del corredor que nunca da nada por sentado y que prefiere perder atacando a ganar esperando. Es el último representante de una época en que los ciclistas podían dominar los tres Grandes Tours con igual autoridad.