Christopher Clive Froome nació el 20 de mayo de 1985 en Nairobi, Kenia, hijo de padres británicos que vivían en África. Esta infancia africana marcó su desarrollo físico y fue durante mucho tiempo una rareza en el pelotón europeo que contribuyó a su perfil único. Su historia es la de un ciclista que tardó en llegar a la élite, dominó el ciclismo mundial durante casi una década, y luego protagonizó uno de los regresos más valientes de la historia del deporte.
Los inicios en Kenia y el largo camino a la élite
Froome comenzó a correr en bicicleta en Kenia, con unas condiciones físicas que tardaron en pulirse para el ciclismo europeo de élite. Sus primeros años como profesional, con el equipo Barloworld, pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, su rendimiento en el Tour de Francia de 2011 —donde fue segundo en la clasificación de la montaña y apoyó decisivamente a Bradley Wiggins— reveló a un escalador de primer nivel.
En 2012 fue uno de los gregarios clave de Wiggins, el primer británico en ganar el Tour. En 2013 tomó el relevo y ganó su primer Tour, iniciando una era de dominio que duraría varios años.
El dominio del Tour y los títulos en los tres Grandes
Entre 2013 y 2017, Froome ganó cuatro Tours de Francia (2013, 2015, 2016, 2017), con una metodología basada en el trabajo en equipo, el control del ritmo y las explosiones en los momentos clave. El equipo Sky, después Ineos, construyó alrededor de él el tren más potente del pelotón, y Froome supo aprovecharlo con actuaciones individuales que disipaban cualquier duda sobre su capacidad personal.
En 2018 añadió el Giro de Italia a su palmarés con un ataque memorable en la etapa de la Finestre, cuando, con más de 80 kilómetros hasta la meta, atacó en solitario y llegó con un margen de tres minutos. Fue quizás la actuación más brillante de su carrera. También había ganado la Vuelta a España en 2011 y 2017, completando el triplete de Grandes Tours.
El accidente de 2019 y el regreso
En junio de 2019, Froome cayó durante un reconocimiento a más de 55 km/h, con las consecuencias más graves posibles: fractura de esternón, rotura del fémur derecho, fractura de cadera, fractura de codo y perforación pulmonar. Estuvo semanas en coma inducido con múltiples cirugías. Los médicos no sabían si podría volver a andar, mucho menos a correr en bicicleta.
El regreso de Froome al pelotón profesional, aunque sin recuperar el nivel anterior al accidente, fue en sí mismo un logro extraordinario que habla de una determinación y una fortaleza mental que van mucho más allá del deporte.
Legado
Chris Froome es el ciclista que dominó el Tour de Francia en los años diez del siglo XXI. Su metodología, sus cuatro victorias en la ronda francesa y su victoria en el Giro de 2018 lo sitúan entre los cinco o seis mejores ciclistas de la historia. Su regreso tras el accidente de 2019 añade una dimensión humana a su figura que trasciende el deporte.