Jacques Anquetil nació el 8 de enero de 1934 en Mont-Saint-Aignan, Normandía, en una familia de agricultores de fresas. Murió el 18 de noviembre de 1987, a los cincuenta y tres años, víctima de un cáncer de estómago. En el tiempo que transcurrió entre ambas fechas, Anquetil se convirtió en el primer ciclista en ganar cinco veces el Tour de Francia y en el corredor que estableció los estándares modernos de la contrarreloj.
El normandó que llegó al ciclismo por casualidad
Anquetil no estaba predestinado al ciclismo. Fue su padre quien lo apuntó a una carrera local cuando tenía diecisiete años para descubrir si valía para algo sobre una bicicleta. Valía. Ganó aquella primera carrera, y la siguiente, y la siguiente. A los dieciocho años era ya conocido en los circuitos aficionados franceses como un talento excepcional.
Su debut profesional llegó con veinte años, y en 1953 ganó el Gran Premio de las Naciones por primera vez, la carrera contrarreloj más importante del calendario. Lo haría en nueve ocasiones a lo largo de su carrera. En 1957, con veintitrés años, ganó su primer Tour de Francia. La carrera francesa tardaría cuatro años más en volver a caer en sus manos, pero cuando lo hizo, no la soltó.
Los cinco Tours y la hegemonía de los años sesenta
Entre 1961 y 1964, Anquetil ganó cuatro Tours de Francia consecutivos, sumando cinco victorias en total y convirtiéndose en el dominador absoluto del ciclismo de esa época. Su manera de ganar era diferente a la de los escaladores espectaculares que habían dominado antes: no atacaba en la montaña, no buscaba la etapa de exhibición. Administraba su ventaja, limitaba pérdidas donde había que limitarlas y aplastaba a los rivales en las contrarrelojes.
Este estilo funcional y calculado no siempre fue bien recibido por el público, que prefería los ataques vistosos de corredores como Raymond Poulidor, su gran rival. La rivalidad entre Anquetil y Poulidor fue la más seguida del ciclismo francés durante los años sesenta: Poulidor nunca ganó el Tour, pero el público lo adoraba; Anquetil ganó cinco veces, pero el público lo respetaba más que lo quería.
El maestro de la contrarreloj
Lo que hacía a Anquetil inalcanzable en la contrarreloj era la perfección de su técnica. Adoptaba una posición sobre la bicicleta que reducía al mínimo la resistencia aerodinámica —revolucionaria para su época— y mantenía una cadencia y una potencia uniformes que sus rivales no podían sostener. Era como una máquina de precisión suiza sobre dos ruedas.
Sus contemporáneos describían la sensación de correr contra Anquetil en una contrarreloj como algo desmoralizante: no importaba cuánto se esforzaran, el Norman avanzaba a un ritmo que parecía inalcanzable. En las nueve victorias en el Gran Premio de las Naciones y en decenas de contrarrelojes en Grandes Tours y clásicas, Anquetil dejó claro que en esa especialidad no tenía rival.
El palmarés completo y la polémica
Además de sus cinco Tours, Anquetil ganó el Giro de Italia en 1960 y 1964, la Vuelta a España en 1963 y múltiples clásicas, incluyendo Lieja-Bastoña-Lieja y la Vuelta a Lombardía. Fue uno de los pocos ciclistas en ganar los tres Grandes Tours en su carrera.
Su actitud frontal sobre el dopaje fue escandalosa para la época pero también reveladora de la cultura que existía en el pelotón profesional de los años cincuenta y sesenta. Anquetil nunca fingió: decía lo que pensaba y vivía como quería. Esa honestidad desconcertante formó parte de su personalidad tanto como su perfección técnica sobre la bicicleta.
Legado
Anquetil murió en 1987 siendo el hombre que había ganado cinco veces el Tour. Su récord resistió hasta que Eddy Merckx lo igualó. Hoy, con Merckx, Hinault, Indurain y Froome también en cinco, el número cinco sigue siendo la barrera histórica del Tour. Que Anquetil lo estableciera con la contrarreloj como arma principal dice mucho sobre la profundidad de su talento.