Remco Evenepoel nació el 25 de enero de 2000 en Aalst, Bélgica. Antes de dedicarse al ciclismo, era un prometedor jugador de fútbol en el Anderlecht, y hay quien señala que esa formación futbolística —la capacidad de leer el juego, de tomar decisiones en fracciones de segundo bajo presión— tiene algo que ver con la inteligencia táctica que demuestra sobre la bicicleta. Lo cierto es que cuando llegó al ciclismo lo hizo con una madurez que asombró a todos.
El niño prodigio que llegó demasiado pronto a la cima
Evenepoel debutó como profesional con diecinueve años en 2019, ganó la Vuelta a San Juan en Argentina a las pocas semanas y su primera Lieja-Bastoña-Lieja en 2020. En agosto de ese mismo año, sufrió una caída en el Giro de Lombardía que lo precipitó por un puente: fractura de pelvis, semanas de hospital y meses de recuperación. Era el segundo año de su carrera profesional.
La manera en que Evenepoel respondió a ese accidente dijo mucho de su carácter. Volvió al pelotón en 2021 con una determinación renovada y en 2022 ganó su primera Grande Vuelta —la Vuelta a España— con una combinación de dominio en la contrarreloj y solidez en la montaña. Fue el primer belga en ganar una Grande Vuelta desde Johan de Muynck en el Giro de 1978.
Los campeonatos del mundo y la confirmación
El año 2022 fue extraordinario para Evenepoel. Además de la Vuelta, ganó el Campeonato del Mundo en ruta y en contrarreloj, algo que no conseguía un mismo corredor desde que Fabian Cancellara dominara ambas modalidades. Con veintidós años, Evenepoel era campeón mundial en las dos pruebas más prestigiosas del calendario de un día.
En 2023 revalidó el título mundial en contrarreloj y añadió otros resultados importantes, consolidándose como el contrarrelojista más completo del mundo. Su posición aerodinámica sobre la bicicleta de crono es excepcional, y su capacidad de mantener potencias muy altas durante pruebas largas lo convierte en inalcanzable en esa especialidad.
Los Juegos de París 2024: la apoteosis
Si había alguna duda sobre la magnitud de Evenepoel, los Juegos Olímpicos de París 2024 las despejaron. En la contrarreloj, dominó de principio a fin y llegó a meta con la autoridad del favorito absoluto. En la prueba en ruta, tres días después, demostró que no era solo un especialista: atacó en el tramo final del recorrido parisino, resistió los contraataques de los mejores velocistas del mundo y cruzó la línea de meta con los brazos en alto frente al Trocadero.
Ganar las dos medallas de oro olímpicas en la misma edición de los Juegos es uno de los logros más difíciles del ciclismo. Evenepoel lo hizo con veinticuatro años, en casa de un vecino —París queda a poco más de trescientos kilómetros de Bélgica— y ante millones de aficionados que pudieron ver en directo algo histórico.
La comparación con Merckx
En Bélgica, comparar a un ciclista con Eddy Merckx es la máxima distinción posible y también la más peligrosa. Evenepoel la recibe con regularidad, y no es del todo injusta: ambos son capaces de ganar en cualquier terreno, ambos tienen una mentalidad ganadora que los hace atacar incluso cuando la estrategia no lo requiere, y ambos tienen una relación especial con la contrarreloj.
La diferencia, por ahora, está en el volumen: Merckx ganó once Grandes Vueltas y decenas de clásicas monumentales. El palmarés de Evenepoel, aunque brillante para su edad, todavía tiene mucho terreno por recorrer.
Legado en construcción
Evenepoel tiene un palmarés que muy pocos ciclistas de su edad han igualado. Sus títulos mundiales, su doble oro olímpico y su Vuelta a España lo sitúan ya entre los mejores ciclistas de su generación. Con veinticinco años, tiene por delante una carrera que puede llegar a donde él quiera llevarla. El ciclismo belga lo espera con impaciencia.