La crono es la forma abreviada y coloquial con la que los aficionados y los propios ciclistas denominan las pruebas o etapas de contrarreloj. El término fusiona «cronómetro» con «contrarreloj» y está firmemente integrado en el léxico del ciclismo en los países de habla hispana e italiana. Una crono es una prueba de verdad absoluta: sin pelotón, sin drafting, sin tácticas colectivas. Solo el corredor, su bici y el tiempo que marca el reloj.
En el contexto de las grandes vueltas, las cronos son etapas que pueden cambiar radicalmente el orden de la clasificación general. Un especialista de contrarreloj puede sacar dos o tres minutos a un escalador puro en una crono de 50 kilómetros, ventaja suficiente para compensar las pérdidas en los puertos. Por eso los corredores que aspiran a ganar el Tour, el Giro o la Vuelta necesitan ser competitivos tanto en montaña como en crono: la combinación es lo que separa a los grandes campeones de los escaladores especializados.
El equipamiento específico de la crono tiene una influencia determinante en el resultado. Las bicis de crono, con sus manillares aero, sus ruedas de disco y sus cuadros diseñados en túnel de viento, pueden suponer una diferencia de varios minutos en una prueba de 50 km respecto a una bici de ruta convencional. Los mejores especialistas de la crono trabajan con ingenieros de materiales y expertos en aerodinámica para optimizar cada detalle de su posición y su equipamiento. Esta especialización convierte la crono en la disciplina más técnica del ciclismo de carretera.