El pelotón es el elemento central y más visual del ciclismo en ruta. Es el grupo compacto que forman la mayoría de los corredores durante el transcurso de una carrera, y su comportamiento está regido por leyes físicas y tácticas que hacen del ciclismo un deporte colectivo de gran complejidad. Rodar en el interior del pelotón reduce entre un 20% y un 30% el esfuerzo aerodinámico de cada corredor, gracias al fenómeno del drafting o succión de aire generado por los ciclistas que van delante.
La organización dentro del pelotón no es caótica, aunque pueda parecerlo. Los equipos se posicionan estratégicamente: los equipos con intereses en el sprint final controlan la cabeza en los últimos kilómetros, mientras que los equipos de clasificación general mantienen a sus líderes en una posición central y protegida. Los gregarios trabajan para frenar posibles ataques o para llevar a sus jefes de fila hacia adelante cuando la situación lo requiere. Esta dinámica colectiva es invisible para el espectador ocasional pero fundamental para los equipos técnicos.
El comportamiento del pelotón cambia radicalmente según el perfil de la etapa. En etapas llanas, el pelotón se mantiene compacto hasta el final, donde se resuelve en un sprint masivo. En etapas de montaña, el pelotón se rompe en cuanto comienzan las grandes puertos, y los mejores escaladores marcan diferencias. El viento lateral es otro factor que puede destrozar el pelotón en echelons (abanicos), donde solo queda espacio para los ciclistas más rápidos en reaccionar ante los cambios de posición.