En el universo de los récords deportivos, hay cifras que trascienden el deporte específico para convertirse en referencia universal de dominancia. Los 16 títulos mundiales de Phil Taylor en dardos son una de esas cifras. No hay otro deporte en el que un jugador haya ganado su campeonato del mundo con semejante frecuencia en un período tan extenso.
El número en contexto
Para entender la magnitud de los 16 mundiales de Taylor, conviene compararlo con otros deportes:
- Tenis: Novak Djokovic lidera con 24 Grand Slams. Pero el tenis tiene cuatro Grand Slams al año; los dardos tienen un único Mundial anual.
- Fórmula 1: Michael Schumacher y Lewis Hamilton tienen 7 títulos mundiales cada uno, el récord de la F1.
- Snooker: Stephen Hendry ganó 7 Mundiales de Snooker, el récord de ese deporte.
- Boxeo: Los campeones más laureados de la historia del boxeo raramente superan los 3-5 títulos mundiales.
En dardos, Taylor ganó 16 de los primeros 21 PDC World Championships. Es decir, en más del 75% de los torneos en los que participó, se fue a casa con el título. Esta dominancia no tiene precedentes en ningún deporte de equipo o individual con competidores de élite real.
La racha inicial: ocho mundiales consecutivos (1995-2002)
El tramo más impresionante del récord de Taylor fue la racha inicial: ganó el PDC World Championship ocho años consecutivos, de 1995 a 2002. Ningún otro jugador en la historia del dardo —y muy pocos en la historia de cualquier deporte— ha ganado el mismo campeonato del mundo ocho años seguidos.
Durante esos ocho años, Taylor no solo ganó: dominó. Sus finales en ese período eran habitualmente victorias contundentes en las que el rival rara vez llegaba a hacer un partido serio. El nivel de juego de Taylor era tan superior al de cualquier otro contendiente que el torneo parecía a veces una formalidad.
Los títulos “tardíos”: el récord continúa a los 52 años
Lo que hace todavía más extraordinario el récord es que Taylor siguió ganando mundiales bien entrada su madurez. Su decimocuarto título PDC lo ganó en 2013, a los 52 años, derrotando a Michael van Gerwen en la final. Van Gerwen, que llegaría a ser el mejor jugador del mundo en los años siguientes, fue batido por un hombre treinta años mayor.
La capacidad de Taylor para mantener un nivel de élite y ganar el título más importante del mundo a esa edad es uno de los aspectos más extraordinarios de su carrera. En la mayoría de los deportes, los atletas de 52 años están retirados hace años. En los dardos, Taylor seguía siendo mejor que todos los demás.
Los dos mundiales BDO: el origen del récord
Los dos primeros mundiales de Taylor —BDO 1990 y BDO 1992— son parte del récord aunque se ganaron en el otro organismo. En ambos casos, Taylor era el mejor jugador del mundo y su victoria no fue una sorpresa para quienes seguían el circuito.
El título de 1990 fue su primera actuación en el escenario más grande del dardo de su época, y su victoria sobre Eric Bristow —su mentor— fue el momento en que el relevo generacional se hizo oficial.
Por qué el récord es probablemente inalcanzable
Michael van Gerwen, el mejor jugador del mundo de la era post-Taylor, lleva varios mundiales ganados y es el candidato más plausible a acercarse al récord. Pero para igualarlo necesitaría ganar muchos más, y eso implicaría un dominio del circuito PDC durante otra década o más.
El circuito PDC actual es más parejo que el de los años 90-2000. Hay más jugadores de primer nivel y el nivel general ha subido enormemente. Las condiciones que permitieron a Taylor ganar ocho mundiales consecutivos —su superioridad técnica era tan grande que los rivales no podían igualarlo— son difícilmente replicables en el contexto actual.
Los 16 mundiales de Phil Taylor no son solo un récord de dardos. Son un recordatorio de lo que puede conseguir un talento excepcional combinado con dedicación total durante décadas.