El dyno, contracción de “dinámico”, es el movimiento más espectacular del vocabulario técnico de la escalada. Consiste en un salto explosivo en el que el escalador se impulsa desde las presas que tiene y despega los pies de la pared para alcanzar una presa que está fuera de su alcance estático. En el dyno puro, el cuerpo queda completamente en el aire durante una fracción de segundo antes de que las manos lleguen a la presa objetivo. Este momento de vuelo libre, con la confianza de que la presa está exactamente donde el escalador calculó, es una de las sensaciones más características del boulder.
La ejecución de un dyno combina potencia explosiva, coordinación precisa y control del miedo al vuelo. El escalador debe generar suficiente energía cinética con el impulso de piernas y brazos, dirigir esa energía exactamente hacia la presa objetivo y soltar el agarre de las presas de salida en el momento preciso. Si suelta demasiado pronto, no llega con suficiente fuerza; si suelta demasiado tarde, la inercia del cuerpo lo arrastra en dirección incorrecta. El timing del soltarse es el elemento técnico más difícil de perfeccionar en los dynos de precisión.
En competición de boulder, los dynos son uno de los tipos de movimiento más usados por los routesetters precisamente porque su espectacularidad conecta con el público y porque discriminan bien entre escaladores de distintos niveles de potencia y coordinación. Un problema con un dyno bien diseñado puede bloquearse durante toda la competición porque requiere la combinación exacta de potencia, técnica y atrevimiento que solo unos pocos escaladores poseen. Los dynos más famosos de la escalada de competición se viralizan regularmente en redes sociales por su espectacularidad.