El flash es uno de los tres grandes logros de estilo en escalada, junto con el onsight y el redpoint. Se define como completar una vía o problema al primer intento tras haber recibido previamente información sobre cómo hacerla. Esa información —la beta— puede ser una descripción verbal de los movimientos clave, un vídeo de otra persona completando la vía, o simplemente haber observado a otros intentarla. La condición fundamental es que el escalador no haya tocado la vía con sus propias manos antes del intento.
El valor del flash como logro refleja la capacidad del escalador de convertir información abstracta en ejecución eficiente. Conocer la secuencia teórica no garantiza completar una vía difícil: el escalador sigue necesitando la fuerza, la técnica y la coordinación para aplicar esa información en tiempo real sobre la pared. Un flash en grado 8b, por ejemplo, indica que el escalador es capaz de ejecutar la secuencia de grado 8b a la primera incluso con ayuda, lo que sigue siendo un logro notable que solo unos pocos escaladores del mundo pueden conseguir.
En la práctica del entrenamiento, el flash se usa como herramienta pedagógica: el escalador más fuerte le da beta al más débil para que pueda intentar vías por encima de su nivel actual y desarrollar la fuerza y técnica necesarias. Esta práctica es muy común en los rocódromos y permite a los escaladores progresar más rápido al enfrentarse a movimientos que aún no pueden descubrir por sí solos. A medida que el escalador mejora, necesita cada vez menos beta para completar vías del mismo nivel.