El lead, también llamado dificultad, es la modalidad de escalada deportiva que más se parece a la escalada clásica en roca exterior. El escalador sube una vía de entre 12 y 20 metros de altura y va enganchando su cuerda en cintas express colocadas en la pared a intervalos regulares. Si en algún momento pierde el agarre y cae, la cuerda lo retiene en el punto donde está la última cinta que enganchó, lo que permite caídas seguras desde cualquier altura. El objetivo en competición es llegar lo más alto posible en un único intento.
El lead exige una combinación de capacidades que lo distingue del boulder: resistencia muscular para mantener el nivel de esfuerzo durante varios minutos, capacidad aeróbica para recuperarse mientras se descansa en la pared, lectura rápida de los movimientos durante el ascenso y gestión del miedo a la caída desde grandes alturas. Los mejores escaladores de lead del mundo pueden mantener el nivel de esfuerzo máximo durante 4 o 5 minutos sin perder la precisión técnica.
En competición, el sistema de aislamiento previo es uno de los elementos más característicos del lead: todos los finalistas se encierran juntos en una sala sin contacto visual con la vía ni con los intentos de los rivales. Cada escalador sube sin haber visto a nadie hacerlo, lo que convierte cada intento en un onsight real dentro del contexto competitivo. Esta regla nivela el campo de juego y pone a prueba la capacidad de leer la vía en movimiento, sin la posibilidad de aprender de los errores ajenos.