El onsight es el logro más puro de la escalada deportiva. Significa completar una vía de principio a fin, al primer intento, sin haber recibido ningún tipo de información previa sobre sus movimientos y sin haber tocado sus presas antes. El escalador llega a la vía sin saber qué le espera más allá de lo que puede ver desde el suelo, lee los movimientos mientras escala y los ejecuta sin red de seguridad: si cae, el onsight queda invalidado para siempre, porque ese ascenso ya no puede repetirse en las mismas condiciones de ignorancia.
La dificultad del onsight no es solo física. Exige una capacidad de lectura muy desarrollada —la habilidad de interpretar desde lejos qué posición del cuerpo requerirá cada presa, cómo se distribuye el peso, dónde descansar— y una gestión del estrés muy alta, ya que el escalador sabe que cada movimiento puede ser el último del intento. Los mejores onsighters del mundo combinan una base técnica amplísima, adquirida sobre miles de tipos distintos de movimientos, con una intuición desarrollada para identificar la secuencia eficiente en un vistazo rápido desde abajo.
El onsight tiene un grado máximo distinto al del redpoint porque la carga cognitiva adicional hace que la dificultad ejecutable a la primera sea siempre menor que la ejecutable tras repetidos intentos. Un escalador cuyo grado de redpoint es 9b difícilmente conseguirá un onsight de 9b: la diferencia típica entre el grado de onsight y el grado de redpoint de un escalador de alto nivel es de dos a cuatro subdivisiones de la escala francesa. Esta brecha es en sí misma un indicador del peso que tiene el conocimiento previo en la escalada deportiva.