Las presas son los elementos fundamentales de la escalada de interior: piezas de resina o poliuretano, en distintas formas y tamaños, que se atornillan a la pared para crear el recorrido que el escalador debe seguir. En un rocódromo, las presas se usan para simular las características de la roca natural: una presa tipo crimp imita una pequeña repisa de roca; una sloper imita una superficie redondeada sin filo; un jug imita un buen agarre de roca cómodo. La combinación y colocación de distintos tipos de presas crea vías con exigencias técnicas y físicas muy diferentes.
En competición, las presas son el instrumento del routesetter para construir el reto. El routesetter —el diseñador de vías— elige qué presas usar, dónde colocarlas y en qué ángulo atornillarlas para cambiar la dificultad del agarre. Una misma presa puede ser cómoda si se atornilla orientada hacia arriba y muy difícil si se rota 90 grados. Esta capacidad de modificación hace que el diseño de problemas y vías en escalada sea una disciplina creativa en sí misma, con routesetters reconocidos internacionalmente por la calidad de sus diseños.
El color de las presas en un rocódromo sirve para identificar a qué vía pertenecen, ya que múltiples vías comparten la misma pared. Cada vía usa presas del mismo color (o marcadas con cinta del mismo color) para que el escalador pueda seguir el recorrido correcto. En los niveles más avanzados de competición, las presas de distintas vías se mezclan deliberadamente en la misma zona de pared para complicar la lectura del recorrido y añadir un elemento de dificultad cognitiva al reto físico.