España es un país fundamentalmente mediterráneo, con una tradición de deporte de invierno centrada en el esquí alpino. El esquí de fondo existe, tiene sus aficionados y sus zonas de práctica, pero vive a la sombra del esquí alpino y nunca ha alcanzado la masa crítica necesaria para producir atletas de nivel internacional. Es, no obstante, un deporte que crece lentamente en interés, especialmente entre quienes buscan una alternativa más completa y menos masificada al esquí de pista.
Las zonas de práctica en España
El Pirineo es el gran territorio del esquí de fondo en España. La cordillera que separa la Península Ibérica de Francia ofrece condiciones climáticas adecuadas para la práctica del deporte nórdico, con nevadas regulares y valles que permiten construir circuitos de calidad. Las principales zonas son:
Pirineo aragonés: La zona de Benasque, el Valle de Hecho y las inmediaciones de Formigal tienen circuitos de esquí de fondo de diversa dificultad. El Valle de Benasque, con el macizo de la Maladeta como telón de fondo, ofrece algunos de los circuitos más largos y mejor preparados del Pirineo español.
Pirineo catalán: El Valle de Arán y las zonas de la Vall de Núria y Molina tienen circuitos de fondo, aunque menos extensos que los aragoneses. Baqueira-Beret, aunque principalmente conocida como estación de esquí alpino, tiene una zona de esquí nórdico con varios kilómetros de circuitos.
Sierra Nevada: La estación de Sierra Nevada, en Granada, tiene la ventaja de la altitud (la estación está a más de 2.100 m) y de una temporada de nieve que puede extenderse hasta mayo. El circuito de fondo de Sierra Nevada es modesto en extensión pero permite la práctica regular.
Cantabria y Asturias: Los Picos de Europa y algunas zonas de las cordilleras cantábricas tienen nieve suficiente para la práctica de esquí de fondo en los meses de mayor acumulación.
La Federación Real Española de Deportes de Invierno
La RFEDI (Real Federación Española de Deportes de Invierno) gestiona el esquí de fondo junto con otras modalidades de esquí nórdico. Organiza el Campeonato de España de Esquí de Fondo, que se celebra anualmente y sirve como referencia para los mejores atletas nacionales.
El programa de desarrollo de la RFEDI ha intentado en los últimos años aumentar la base de practicantes y mejorar el nivel competitivo, con iniciativas de captación en los colegios de las zonas pirenaicas y programas de tecnificación para los jóvenes más prometedores.
El turismo de esquí nórdico: un nicho en crecimiento
En los últimos años, el esquí de fondo en España ha encontrado un motor de crecimiento inesperado: el turismo activo de invierno. Un segmento creciente de practicantes de deportes al aire libre descubre el esquí de fondo como una alternativa al esquí alpino masificado: más barato (no requiere telesilla), más silencioso, más conectado con la naturaleza y físicamente más completo.
Los paquetes de «esquí de fondo» en el Pirineo combinan circuitos sobre nieve con rutas de raquetas de nieve y otros deportes de montaña invernal, atrayendo a un público de treinta a cincuenta años con buena forma física y gusto por las actividades en la naturaleza.
El reto del futuro
El mayor desafío del esquí de fondo en España es construir una base suficiente de practicantes que permita, a largo plazo, producir atletas capaces de competir a nivel internacional. Sin esa base masiva de afición que tienen los países nórdicos, el deporte seguirá siendo una actividad minoritaria. Las iniciativas de acercamiento a las escuelas y el crecimiento del turismo nórdico son señales esperanzadoras, pero el camino es largo.