Entre los deportistas de resistencia, hay un consenso general sobre cuál es el deporte que lleva al cuerpo humano más cerca de sus límites fisiológicos: el esquí de fondo. No el maratón, no el Ironman, no el ciclismo de montaña. El esquí de fondo, con su combinación única de implicación muscular total y duración extrema, genera los estímulos más intensos conocidos en el deporte de resistencia.
La implicación muscular total: la clave de la dureza
La mayoría de los deportes de resistencia reclutan principalmente las piernas. Correr, ir en bicicleta, remar en un kayak: en todos estos deportes, los brazos juegan un papel secundario o de apoyo. El esquí de fondo es diferente.
En la técnica de skating, los bastones contribuyen hasta un 30-40% de la propulsión total. En la técnica clásica con diagonal stride, los brazos y la musculatura del tronco son igualmente activos. Esto significa que el corazón debe bombear sangre y oxígeno simultáneamente a las piernas, los glúteos, el core, los dorsales, los pectorales y los tríceps. El esfuerzo cardiovascular resultante es excepcional.
Los fisiólogos del deporte explican que cuando más grupos musculares están activos simultáneamente, mayor es la demanda al sistema cardiovascular. El esquí de fondo, al reclutar prácticamente todo el cuerpo, maximiza esa demanda de una manera que ningún otro deporte de resistencia iguala.
El VO2máx: la cifra que lo dice todo
El VO2máx —el consumo máximo de oxígeno— es la medida más utilizada de la capacidad aeróbica. Los valores más altos registrados en deportistas de resistencia pertenecen casi invariablemente a esquiadores de fondo:
- Bjørn Dæhlie: ~96 ml/kg/min
- Espen Harald Bjerke (esquiador de fondo noruego): 96 ml/kg/min
- Oskar Svendsen (ciclista noruego, una excepción): 97.5 ml/kg/min
- Los mejores ciclistas del mundo: 80-88 ml/kg/min
- Los mejores maratonistas: 70-85 ml/kg/min
Estos números reflejan que el esquí de fondo exige un desarrollo cardiovascular superior al de cualquier otro deporte de resistencia convencional.
El frío como factor añadido de estrés
Correr una maratón en condiciones cómodas y correr los 50 km de esquí de fondo en -15 ºC son experiencias fisiológicamente muy diferentes. El frío añade varios factores de estrés:
- Las vías respiratorias: Respirar aire muy frío a frecuencias de 40-60 respiraciones por minuto reseca y enfría las vías respiratorias, pudiendo causar broncoespasmo inducido por ejercicio, una forma leve de asma que afecta a muchos esquiadores de fondo de élite.
- Los músculos: El frío reduce la eficiencia metabólica de los músculos y exige mayor gasto energético para mantener la temperatura corporal.
- El equipo: El peso del equipamiento (esquís, botas, ropa térmica) añade una carga que un corredor en ropa ligera no tiene.
El entrenamiento: el más voluminoso del mundo deportivo
Para desarrollar la condición física necesaria para el esquí de fondo, los atletas de élite realizan entrenamientos que rivalizan en volumen con los de cualquier deporte de resistencia del mundo:
- 800-1.200 horas de entrenamiento aeróbico al año.
- En verano: ski-rollers (rodillos de esquí), carrera de montaña, remo y ciclismo para mantener la condición sin nieve.
- En invierno: largas tiradas sobre esquís, a menudo de 2-4 horas, más sesiones de alta intensidad.
El volumen de trabajo acumulado por un esquiador de fondo de élite durante su carrera es probablemente el más alto de todos los deportistas de resistencia, lo que explica tanto sus valores excepcionales de VO2máx como su extraordinaria longevidad competitiva.