El sistema de penalizaciones del esquí de fondo está diseñado para garantizar una competición justa en un deporte donde las diferencias entre atletas son a veces muy pequeñas. La FIS y los comités organizadores aplican un código de normas que va desde las infracciones técnicas hasta el dopaje, pasando por el comportamiento en pista.
Infracciones técnicas
Uso de técnica incorrecta: En las pruebas de técnica clásica, los jueces vigilan que los esquís permanezcan en los surcos y que no se apliquen movimientos de skating. En las pruebas de skating, la norma es más permisiva, pero se prohíbe el uso de accesorios no reglamentarios. Una primera infracción puede conllevar tarjeta amarilla; una segunda, descalificación.
Salir de la pista marcada: Los atletas deben seguir el recorrido homologado. Abandonar la pista para tomar atajos, aunque sea involuntariamente, lleva a la descalificación. En caso de caída o accidente, el atleta debe volver al punto exacto donde salió del circuito antes de continuar.
Obstaculizar a otro competidor: Cortar el paso o bloquear deliberadamente a un rival es una infracción punible con tarjeta amarilla o descalificación. En los sprints, las colisiones son frecuentes y los jueces deben valorar si fueron accidentales o intencionadas.
Normas de los relevos
Los relevos tienen un conjunto adicional de normas específicas:
- El intercambio de relevistas debe realizarse dentro de la zona habilitada mediante toque de manos. Un intercambio fuera de zona descalifica al equipo.
- El atleta que termina su etapa debe tocar físicamente a su compañero antes de que este pueda avanzar.
- Si un bastón o esquí se rompe durante la etapa, el atleta puede recibir material de sustitución de los técnicos en las zonas designadas, sin que ello constituya ayuda externa.
Ayuda externa
La normativa es clara: ningún atleta puede recibir asistencia física durante la competición. Esto incluye:
- Ser empujado por otra persona.
- Usar cualquier dispositivo mecánico de propulsión no reglamentario.
- Recibir objetos de otras personas fuera de las zonas designadas (exceptuando bastones de repuesto en caso de rotura).
Los entrenadores pueden gritar instrucciones tácticas desde los márgenes del circuito, pero no pueden obstruir el avance de otros competidores para hacerlo.
El dopaje: el gran problema histórico del esquí de fondo
El dopaje ha sido el problema más grave de la historia del esquí de fondo. El uso de EPO (eritropoyetina) y las transfusiones de sangre —que aumentan el transporte de oxígeno y mejoran el rendimiento aeróbico— se convirtieron en prácticas extendidas durante los años 1980 y 1990 especialmente.
Los escándalos más graves incluyen:
- Lahti 2001: Seis esquiadores finlandeses, entre ellos el campeón del mundo Harri Kirvesniemi, dieron positivo en el Campeonato del Mundo de Lahti por el uso de HES, una sustancia que diluye la sangre para enmascarar la toma de EPO.
- Turín 2006: El equipo austriaco fue escenario de operativos policiales durante los Juegos Olímpicos relacionados con dopaje sanguíneo.
- Seefeld 2019: La llamada «Operación Aderlass» destapó una red de dopaje sanguíneo que afectó a varios esquiadores de fondo y biatletas.
Actualmente, los controles son mucho más rigurosos, con perfiles hematológicos individuales que permiten detectar variaciones sospechosas en los valores sanguíneos incluso sin identificar la sustancia concreta utilizada.