El safety car virtual (VSC) fue introducido en la Fórmula 1 en 2015 como alternativa al despliegue del coche de seguridad físico en situaciones que requieren reducción de velocidad pero no justifican una neutralización completa de la carrera. Desde su introducción, el VSC se ha convertido en una herramienta habitual de la dirección de carrera y una de las situaciones tácticas más aprovechadas por los equipos para las estrategias de pit stop.
Cuando se activa el VSC, todos los pilotos deben reducir su velocidad a un nivel máximo fijado por la dirección de carrera. Esta velocidad se controla mediante límites de tiempo por sector: si un piloto es demasiado rápido en un sector, recibe una penalización de tiempo. Si es demasiado lento, no hay sanción pero pierde posición relativa respecto a quienes van al límite.
El VSC mantiene los intervalos entre coches aproximadamente iguales a los existentes antes de su activación. Esto es diferente al safety car físico, donde todos los coches se apiñan detrás del pace car y las diferencias entre posiciones se reducen drásticamente. Con el VSC, un piloto que tiene 10 segundos de ventaja sobre el siguiente no ve esa ventaja afectada.
El VSC como herramienta táctica
El VSC puede cambiar completamente una carrera sin que haya ningún incidente en pista: simplemente activando la ventana para hacer un pit stop más barato en tiempo, un equipo puede pasar a rivales sin que estos puedan reaccionar. En los últimos años, varios equipos han ejecutado pit stops brillantes durante períodos de VSC que les han dado victorias que parecían imposibles.
Cómo sabe el piloto que está respetando el límite
Los ingenieros de carrera calculan continuamente los tiempos de sector del piloto y le indican por radio si debe acelerar o reducir ligeramente. En el volante del coche, el piloto puede ver indicadores que le muestran si está dentro del tiempo objetivo marcado por el VSC o si se está desviando.