La temporada 9 de la Fórmula E (2022-23) inauguró una nueva era con la llegada del Gen3, el monoplaza más avanzado en la historia del campeonato. Diseñado por Spark Racing Technology con contribuciones tecnológicas de los equipos fabricantes, el Gen3 representó un salto cuantitativo y cualitativo respecto al Gen2: más potente, más ligero, más eficiente energéticamente y con una capacidad de recuperación de energía durante la frenada sin precedentes en el automovilismo eléctrico. La potencia máxima en clasificación llegó a los 350 kW (470 cv), frente a los 250 kW del Gen2.
La novedad técnica más relevante del Gen3 fue la incorporación de un motor-generador en el eje delantero, además del ya existente en el eje trasero. Esto permite recuperar energía cuando el piloto frena en la parte delantera del coche, algo que en el Gen2 solo ocurría en el eje trasero. El resultado es una eficiencia energética global mucho mayor: en algunos circuitos, los pilotos pueden recuperar hasta el 40% de la energía consumida durante la carrera. Esta mejora se traduce en que los pilotos tienen más libertad para atacar, ya que la frenada en sí misma les devuelve energía que pueden usar después.
El Gen3 también es visualmente el más llamativo de los tres generaciones del coche de Fórmula E. Con líneas más angulares y agresivas, un habitáculo más bajo y una anchura reducida respecto al Gen2, el nuevo monoplaza transmite visualmente la sensación de velocidad y sofisticación que el campeonato buscaba proyectar en su segunda década de existencia. La Fórmula E, con el Gen3, consolidó su posición como la categoría de referencia del automovilismo eléctrico mundial y el espacio donde las marcas más avanzadas del sector demuestran su capacidad tecnológica.