El Attack Mode es uno de los elementos más innovadores y visualmente distintivos de la Fórmula E. Para activarlo, el piloto debe abandonar momentáneamente la trayectoria óptima del circuito y atravesar una zona especial marcada con iluminación azul en el asfalto, ubicada en un lugar que normalmente supone perder tiempo: en el interior de una curva, antes de una frenada o en una parte del circuito donde ir más lento. La penalización de tiempo que supone salir de la trayectoria es el coste que el piloto paga a cambio del beneficio de la potencia adicional.
Una vez activado, el Attack Mode proporciona entre 35 y 50 kW extra respecto al modo de conducción estándar, durante un período de entre cuatro y seis minutos según la normativa de cada temporada. Durante ese tiempo, el halo del coche se ilumina en azul para que los espectadores y la televisión puedan identificar qué coches están bajo el efecto del Attack Mode. Cuando termina el período de activación, el coche vuelve automáticamente al nivel de potencia normal. La gestión del momento en que se activa —si antes o después que los rivales, si coincidiendo con una zona de adelantamiento o en un momento de tráfico en pista— es una dimensión estratégica fundamental de cada carrera.
La decisión de cuándo activar el Attack Mode combina lectura de la carrera, posicionamiento respecto a los rivales y gestión de la energía disponible. Un piloto que activa en el momento equivocado puede encontrarse con que su ventaja de potencia se desperdicia en el tráfico o llega cuando ya no quedan suficientes vueltas para aprovecharlo. En cambio, un piloto que calibra bien sus activaciones puede adelantar a rivales que no han activado todavía y ganar posiciones que de otro modo serían inaccesibles.